Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Consumaseguridad.com se convierte en el duodécimo canal de CONSUMER EROSKI
La leche de camella es ligeramente más salada que la de vaca y tiene un contenido tres veces mayor de vitamina C
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) confía que la leche de camella, considerada en algunos países como un potente tónico contra diversas enfermedades, pueda ser un alimento más para los habitantes de las regiones áridas y semiáridas. Los somalíes, por ejemplo, están convencidos que esta leche, además de rica en vitamina C, es rica en hierro, ácidos grasos insaturados y vitaminas B.
A pesar de los beneficios que se asocian a la leche de camella, especialmente para unos 200 millones de posibles consumidores en el mundo árabe (y otros millones de África, Europa y América), la explotación de esta enfermedad se enfrenta a obstáculos en la producción, fabricación y comercialización, según la FAO. Uno de estos problemas es la leche misma, que has ahora no ha demostrado ser compatible con el tratamiento a temperatura ultra alta (UHT) necesario para su conservación.
Para la organización internacional, el principal reto de la leche de camella es que se trata de un alimento cuyos productores son, en su inmensa mayoría, nómadas. Superados obstáculos como este, la FAO destaca que la producción de leche de camella requiere poca tecnología. Anthony Bennett, experto en productos pecuarios de la FAO, asegura que «sólo con mejorar los piensos, la cría y la atención veterinaria, los rendimientos diarios podrían llegar a los 20 litros».
Buena parte de las posibilidades de la leche de camella queda patente en una explotación de leche de camella situada en Mauritania y dirigida por Nancy Abeiderahmanne, ingeniera británica. La experta ha tenido que enfrentarse al desafío de la conservación de la leche, mucho más limitada que la de vaca.
En CONSUMER EROSKI nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI