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El folato pertenece a la familia de las vitaminas B y está presente sobre todo en alimentos como el zumo de naranja y las verduras de hoja verde
Investigadores del Instituto Británico de Investigación Alimentaria llevan a cabo el proyecto Folate FuncHealth que, financiado por la Unión Europea, pretende descubrir la manera de aumentar el consumo de folatos naturales procedentes de la dieta. Según los expertos, es necesario fortificar los alimentos con niveles reducidos de folato o utilizar suplementos individualizados.
Las investigaciones realizadas hasta ahora por los expertos británicos permiten concluir que el nivel de folato de productos fermentados como el pan, la cerveza y el vino puede incrementarse mediante la elección de cepas de levaduras ricas en folato. Además, otros microbios de la fermentación, como las bacterias lácticas, también sintetizan folato. Según la investigación, la elección del fermento correcto puede multiplicar por 20 el contenido de folato de los productos lácteos fermentados como el queso y el yogur.
Se estima, según informa el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (Eufic), que los avances en las técnicas de procesamiento de alimentos y la selección de ingredientes ricos en folatos podrían duplicar el consumo actual de folato, aunque siguen siendo insuficiente. Para Paul Finglas, coordinador del proyecto Folate FuncHealth, «siguiendo una dieta equilibrada es difícil consumir la cantidad de folato natural suficiente para prevenir enfermedades crónicas como el cáncer y los trastornos cardíacos».
El ácido fólico o folato se encuentra sobre todo en alimentos como el zumo de naranja, las verduras de hoja verde, los cacahuetes y las legumbres. El folato es necesario para la síntesis, la reparación y el funcionamiento del ADN y el ARN, y es especialmente importante en periodos de crecimiento rápido. En líneas generales, la carencia leve de folato está asociada con un nivel elevado del aminoácido homocisteína en la sangre, factor de riesgo emergente para las enfermedades cardíacas.
Como estrategia, el proyecto británico, financiado por la UE, prevé la fortificación de alimentos básicos, como la harina.
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