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Un estudio revela que el mayor consumo de conservantes, aditivos y grasas tiene efectos nocivos para el funcionamiento del cerebro
Los cambios que en los últimos 50 años ha experimentado la dieta de los británicos podrían estar relacionados con un aumento de las enfermedades mentales. Ésta es la conclusión de un estudio de la Fundación de Salud Mental del Reino Unido y la organización «Sustain».
Según este trabajo, la introducción en la dieta de conservantes, aditivos y grasas, que tienen efectos nocivos para el funcionamiento del cerebro, puede explicar el incremento de ciertas enfermedades como la depresión o la hiperactividad.
Los modernos métodos de producción y procesamiento de alimentos «han afectado a su composición» y la gente está consumiendo «menos nutrientes de los que necesita», indican los autores del estudio. Esos métodos industrializados «han reducido la cantidad de grasas esenciales, vitaminas y minerales que se consumen» y han perjudicado «el equilibrio de nutrientes de los alimentos», añaden.
Los pesticidas usados por los agricultores «afectan a la dieta de los animales y alteran la composición de su grasa», lo que ha hecho caer el consumo de ácidos Omega 3 en favor del aumento de los Omega 6, más nocivos para la salud. Esta alteración, sumada a la falta de vitaminas y minerales, se relaciona con la depresión, la falta de concentración, la apatía y la pérdida de memoria, indica el estudio.
A juicio de los autores, una dieta equilibrada puede ser clave para combatir la depresión, la esquizofrenia, la hiperactividad e incluso el Alzheimer. Por ello, piden al Gobierno británico que tome medidas para mejorar los métodos de producción de los alimentos y las prácticas agrícolas, y para asegurarse de que la gente tiene acceso a comida nutritiva a un precio asequible.
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