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La industria alimentaria española consolida el grado de confianza

El grado de confianza del consumidor y los datos macroeconómicos reflejan un buen estado de salud del sector alimentario español

La industria alimentaria española ocupa hoy el quinto puesto europeo en lo que a producción se refiere, siguiendo los pasos de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación dados a conocer el pasado mes de febrero en el transcurso de la feria Barcelona Tecnoalimentaria.

  • Autor: Por JORDI MONTANER
  • Fecha de publicación: 15 de marzo de 2005

El conjunto de las empresas alimentarias representan en la actualidad al primer sector de la industria manufacturera española, absorbiendo el 20% de la producción industrial total. En 2003, su facturación ascendió a 62.115 millones de euros, con un crecimiento del 5,5% respecto al año anterior. Se trata de un sector que cuenta con 33.275 empresas registradas y proporciona empleo a 437.975 personas.

Las fuentes ministeriales precisan que el sector alimentario y de bebidas español genera el 14,02% del empleo industrial y el 2,62% del empleo total de nuestra economía. Los datos, que se refieren siempre a 2003, precisan que la producción comercializada con marcas de los distribuidores supone ya el 21,6% de las ventas de alimentos, un 9,1% más que en 2002. Asimismo, las exportaciones experimentaron un incremento del 4,74% y alcanzaron una facturación de 12.400 millones de euros. Por su parte, las importaciones crecieron un 2,73% y alcanzaron los 14.000 millones de euros.

La inversión extranjera directa en la industria de la alimentación y bebidas fue de 948 millones de euros, lo que representa un 3,36% del total captado por la economía española y un 4,96% del total de la inversión extranjera en el país. La práctica totalidad de esta inversión (98%) procede de la UE y de EEUU. Por otra parte, las inversiones exteriores del sector alimentario español alcanzaron la cifra de 361 millones de euros, un 0,68% del total de inversión nacional en el extranjero y el 12,14% de la inversión industrial exterior. Igualmente, el principal destino de tales inversiones fueron los países de la UE.

Aumento del gasto en alimentos

El consumidor español valora con un 'notable' a los alimentos que se producen y comercializan en España El componente alimenticio del índice de precios de consumo (IPC) subió durante el 2003 un 4,1%, frente al 2,6% del IPC general. Según datos más recientes, proporcionados también por el Ministerio, el gasto alimentario de los hogares españoles creció un 6,6% entre enero y noviembre de 2004, en relación con el año anterior. En el mismo periodo, el volumen del consumo aumentó un 2,9% y se situó en 25.461,17 millones de kg.

Los productos que registraron un mayor incremento del gasto en los 11 primeros meses de 2004 fueron, por orden, las patatas frescas con un 25,5% (a pesar de que su consumo sólo creció el 0,9%), la miel con un 23%, las bebidas alcohólicas (21,5%) y el aceite de oliva (16,8%). Los vinos con denominación de origen aumentaron su gasto en un 16,5%; chocolates, cacao y sucedáneos aumentaron otro 16,5%; siguen los platos preparados (16,3%), leches (12,4%), derivados lácteos (12,1%), bebidas refrescantes (11,4%) y aguas minerales (11,1%).

Los mayores descensos en cuanto a gasto correspondieron a los vinos de mesa sin denominación de origen (-12,3%), en consonancia con el descenso experimentado en su consumo (-12,7%); también disminuyeron las sidras (-3,6%), el aceite de girasol (-3,4%), los caldos preparados (-3%) y el azúcar (-2,4%).

Espigando más los datos de consumo, se vio que los productos que obtuvieron mayor demanda, sin tener en cuenta aquellos que tienen poca penetración en los hogares, fueron los vinos de calidad (15,8%), los platos preparados (11,5%) y los derivados lácteos (11,3%). Siguen los espumosos y cavas (10%), las patatas congeladas (9,5%) y las aguas minerales (6,8%). En el polo opuesto aparecen los vinos tenidos por más «peleones», con un retroceso del 12,7%, algo que constata un cambio importante en las pautas de consumo de los hogares españoles. Otros retrocesos corresponden a las bebidas de alta graduación alcohólica (-6,6%), los huevos (-2,9%), el azúcar (-1,7%) y las carnes (-1,1%).

Barcelona Tecnoalimentaria reunió en su edición de este año a más de 1.400 empresas del sector, que dispusieron de una superficie de 40.000 m2 para exponer novedades industriales tales como los geles desinfectantes, nuevas maquinarias para envasar productos cárnicos y para seguir el tratamiento de los aditivos de forma más rápida, menos ruidosa y más fácil de limpiar.

Presencia mayoritaria de pequeñas y medianas empresas

Las estadísticas de 2003 ratifican un predominio de las microempresas y PYME en el sector de la alimentación. De las 33.275 firmas que componían el tejido empresarial alimentario español en aquel año, 32.146 (96,61% del total) eran empresas con menos de 50 empleados. Entre ellas, destacan 27.534 microempresas (con menos de 10 empleados), que suponen el 82,75% de la totalidad. Sólo un 2,6% del sector (886 empresas) se encuadraría en el tamaño mediano (entre 50 y 200 trabajadores); 193 empresas (0,58%) tienen plantillas de entre 200 y 500 personas, y las restantes 70 compañías (0,21%) encajan en el patrón de grandes empresas, con más de 500 empleados.

Por actividad, el 41,5% de estas empresas aborda el subsector del pan, pastelería y galletas. Siguen las industrias cárnicas (13,8%) y vinícolas (12,5%). Durante 2003, los subsectores de bebidas, cárnicas, derivados lácteos y pescados registraron un aumento en cuanto a número de empresas: 119, 16, 12 y 9, respectivamente. Las otras áreas experimentaron una pérdida de firmas.

El ámbito más afectado fue el de la fabricación de productos tenidos por «otros alimentos», con un reducción de 500 empresas. La molinería perdió 56 empresas y la preparación y conservación de frutas y hortalizas se quedó con 51 menos. Los subsectores de fabricación de grasas y aceites para la alimentación tuvieron una merma de 23 empresas. La distribución de compañías por comunidades autónomas tiene a sus principales centros en Andalucía (18,5%), Cataluña (11,9%), Castilla y León (10%) y Galicia (9,8%). El número total de localizaciones industriales fue de 37.017.

LA ACTITUD DE LOS CONSUMIDORES

De acuerdo con los resultados obtenidos por el Barómetro del Consumo publicado por Fundación Grupo Eroski en diciembre de 2004, el consumidor español muestra un «satisfactorio grado de confianza» ante los alimentos en general. Los que más confianza suscitan siguen siendo los más «naturals»: ecológicos (con una puntuación media de 7,5 en una escala de cero a diez), con denominación de origen. (7,5), y frutas y verduras (7,4). Les siguen carnes con marca (7,1) y pescados y carnes en general (7). Este último año, de todos modos, destaca el Barómetro, «ha disminuido la confianza» en frutas y verduras, productos con D.O., carnes frescas con marca y productos ecológicos.

Los resultados obtenidos revelan un cierto estancamiento en los valores de confianza con respecto a ediciones anteriores del Barómetro. El dato resultante podría dibujar un cierto cambio de tendencia con respecto a la evolución alcista que se venía reflejando sobre el nivel de confianza, aspecto que podría defraudar las expectativas de las empresas de producción y distribución o de las Administraciones públicas. Cabe pensar, en este sentido, que cuando se alcanzan niveles importantes de satisfacción la mejora se torna cada vez más difícil de conseguir.

En cualquier caso, y a modo de resumen, el Barómetro refleja un consumidor cada vez más exigente que muestra una confianza en los alimentos similar e igualmente satisfactoria a la de 2003. Ello sería indicativo de que el sector alimentario representa un modelo consolidado y ratificado por la confianza del consumidor.

El grado de confianza en las marcas de alimentación en general sigue siendo aceptable (6,6 ptos), aunque desciende respecto del año pasado (6,8). En los últimos cuatro años, aumenta notablemente (de 5,6 a 6,1) la confianza en las marcas de distribuidor y en las marcas más baratas (de 4,7 a 5,2).

La confianza en los establecimientos de distribución es mayor (los tres tipos de tienda superan los 7 puntos) que en los de restauración (desde 3,4 puntos de los de comida rápida hasta 6,6 de los restaurantes en general). Mejora la confianza en las fórmulas modernas de comercio (los híper merecen 7 puntos, y los supermercados 7,1 puntos) y se frena la depositada en mercados y tiendas tradicionales: sigue siendo la mejor , con 7,3 puntos, pero disminuye respecto a ediciones anteriores. Sube la confianza en los restaurantes en general, pero no aumenta la poca que merecen los de comida rápida (3,4 puntos).



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