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El sindicato agrario catalán Unió de Pagesos (UP) ha pedido a la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria más controles que garanticen al consumidor la calidad de leche que compra en los puntos de venta. Desde UP exponen sospechas sobre la poca calidad de leche UGT comercializada en distintos establecimientos de Barcelona, según un estudio realizado los días 4 y 5 de marzo.
Según UP, la leche que se vende por debajo de los 54 céntimos de euro difícilmente puede ser un producto de calidad, ya que el ganadero vende actualmente el litro de leche entre 30 y 32 céntimos de euro, a lo que debe añadirse otros gastos como el transporte de la granja a la industria, el envasado, el transporte de la industria al comercio y los márgenes de beneficio de los distribuidores.
Desde el sindicato agrario piden una investigación sobre los productos con un precio tan bajo, y denuncia la compra de leche francesa por parte de la industria lechera para generar artificialmente excedentes en el mercado y reventar los precios pagados a los ganaderos catalanes.
Por otra parte, desde la Federación de Ganaderos de Vacuno de Leche (FEPLAC), considera que "las administraciones deben mantener su capacidad inspectora, especialmente en aquellas industrias especializadas en precios bajos". Según la federación, el Ministerio de Agricultura ha cruzado datos de las granjas y de la leche declarada, y ha detectado explotaciones con un importante número de animales en producción, con granjas modernas, altísima genética y, por el contrario, declaran producciones muy bajas de leche.
Para controlar estas desavenencias, el 1 de enero entró en vigor el llamado Plan Letra Q, creado para garantizar la trazabilidad de la leche desde el campo hasta la mesa, y que en 48 horas desde la recogida de la leche en la explotación, están los datos en el FEGA, con lo que se prevé que se cumpla con lo legislado.
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