Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Los avances en seguridad alimentaria y en «nuevos alimentos» están abriendo las puertas a un nuevo concepto, el de la eficacia nutricional. Se trata de un objetivo que, como define Andreu Palou, se extiende desde los perfiles individuales hasta el conjunto de la población y que, en un futuro probablemente no demasiado lejano, incorpore las tecnologías de la llamada era post-genómica. Todo ello tiene mucho que ver con lo que el consumidor está empezando a demandar del alimento y con lo que está empezando a aportar la industria.
Crisis alimentarias como la causada por la encefalopatía espongiforme bovina, en 1996, hicieron que los países europeos se apresuraran a crear agencias de seguridad alimentaría. De ahí que la evaluación tan sistematizada de los alimentos, sostiene Palou, sea algo «relativamente nuevo». Palou es catedrático de Bioquímica y Biología molecular de la Universidad de las Islas Baleares. Es vicepresidente del panel científico de Nutrición y Productos Dietéticos (NDA) de la recientemente creada Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y presidente de comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA). Anteriormente fue vicepresidente del Comité Científico de Alimentación Humana (SCF) europeo. «Cuando en 2002 se creó la EFSA», aclara, «los grupos científicos que estaban en el SCF fueron transformados y reforzados en los actuales 8 paneles científicos de la EFSA». Entre ellos el NDA.
Explíquenos algunos proyectos que abordan desde estos comités. ¿En que fase están en el Comité Científico español?
En España se ha dado un gran paso con la creación de la AESA, y la constitución del Comité Científico ha culminado el proceso. Ahora estamos estableciendo los mecanismos de funcionamiento. Una de las cosas que haremos es seguir el modelo de transparencia de los paneles científicos europeos, haciendo que todas las opiniones e informes se hagan públicos antes de que se tomen las decisiones políticas o de gestión, de modo que todas las partes estarán igualmente informadas.
¿Qué es lo más importante o lo más urgente que deben afrontar, tanto en uno como en otro comité?
Hay muchos aspectos. Pero si tuviera que destacar alguno, pondría en primer lugar los relativos a contaminantes, las dioxinas por ejemplo. También los que afectan a determinados grupos de alimentos, como la acrilamida o la contaminación por metales pesados. En el campo de la nutrición, es muy importante avanzar en el tema de las alegaciones nutricionales y de salud, todo lo que refiere al etiquetado y anuncios de propiedades de alimentos que, se presume, pueden ayudar a una mejor salud.
Pero ya existen normativas al respecto en diferentes países.
«Con la nueva regulación europea, no estará permitido 'enriquecer' y presentar alegaciones de alimentos con un perfil nutricional determinado, como los ricos en grasas saturadas» Ahora cada Estado miembro de la UE lo tiene regulado de forma diferente, y en España la regulación es bastante restrictiva. Pero es necesario armonizar las reglas a nivel Europeo. La nueva Reglamentación sobre Alegaciones en los alimentos, que actualmente ya se discute en el Parlamento europeo, regulará dos aspectos: alegaciones de contenido y alegaciones de salud. En contenido se refiere a qué condiciones debe cumplir un alimento para que se pueda decir que es, por ejemplo, bajo en sal o bajo en grasa. Respecto a la salud, se refiere a los efectos sobre el organismo. La nueva regulación requerirá que se aporten evidencias científicas sobre los efectos, evidencias que serán evaluadas, científica y técnicamente, por la EFSA y por el panel científico de la NDA.
¿Cree que será bien recibido el requerimiento de evidencias científicas por parte de las empresas?
Creo que será beneficioso para todos, porque las empresas tendrán seguridad jurídica respecto a lo que comercializan y los consumidores tendrán más confianza. Puedo prever un crecimiento importante del sector de la alimentación relacionado con la salud.
¿Qué novedades incorporará la nueva regulación y cuándo puede entrar en vigor?
Se prevé que entre en vigor a finales de 2005. Entre las novedades, la nueva regulación no permitirá alegaciones ambiguas o aquellas que hagan referencia a estados psicológicos, como que un alimento levanta el ánimo o hace más feliz a uno. Tampoco estarán permitidas alegaciones que hagan referencia a bebidas alcohólicas, excepto si tienen menos de un 1,2% de graduación, como las cervezas sin alcohol, por ejemplo. Por otro lado, no estará permitido «enriquecer» y presentar alegaciones de algunos alimentos que tienen un perfil nutricional determinado, como los ricos en ácidos grasos saturados.
¿Como galletas, patatas chips o bollería, con cierta fama «negativa»?
Sí, aunque sobre este tema estamos discutiendo mucho en todos los foros. No se puede propiamente decir que hay alimentos buenos y alimentos malos, conviene referirse al conjunto, si son o no adecuadas las dietas.
Parece una regulación bastante estricta.
«Ahora sabemos que los alimentos son muy complicados y que muchos de sus componentes tienen un efecto regulador más allá de lo que contempla la nutrición tradicional» Hasta ahora en Europa nos hemos centrado en asegurarnos que los alimentos fueran seguros. Y esto es así, sobretodo desde el 15 de mayo de 1997, en que se empieza a evaluar y hablar de «nuevos alimentos», porque no hay que olvidar que antes los alimentos no eran evaluados sistemáticamente. La gran novedad es que a partir de ahora se evaluará, además, la eficacia.
¿Qué alimentos deben pasar por esa evaluación? ¿Los alimentos funcionales?
No sólo estos. Un «nuevo alimento» es cualquier producto alimenticio que no haya sido consumido en Europa antes del 15 de mayo de 1997, incluso, por ejemplo, si son frutos naturales procedentes de otras partes del mundo. Si nunca ha sido consumido aquí, debe ser evaluado en cuanto a su seguridad. Se trata de anticiparse a posibles problemas. En el caso de las alegaciones, no estarán obligados quienes no pretendan alegar propiedades nutricionales o relacionadas con la salud.
Entonces, casi se podrá comparar la evaluación de alimentos a la de fármacos.
No tanto, pero hay una cierta similitud. Los alimentos, al contrario que los fármacos, los toma todo el mundo y su acción es más difusa. A los fármacos se les permite efectos secundarios, que se delimitan en las etiquetas. En general, esto no debe ser así con los alimentos, que deben ser válidos para la mayoría de la población. Hay que evaluar caso por caso, y ver cual es la intención de modificar un alimento, prever posibles problemas de alergias, alteraciones en los hábitos alimentarios, etc.
Pero es imposible prever todos los efectos de un alimento.
Por supuesto. En términos absolutos no se puede prever todo, pero sí se puede conseguir de forma razonable. La mejora de la alimentación debe acompañarse de toda la ciencia disponible. Hay mucha investigación todavía por hacer. Ahora sabemos que los alimentos son muy complicados, que muchos de sus componentes tienen un efecto regulador más allá de lo que contempla la nutrición tradicional y la ciencia trata de ir descubriendo esos efectos.
Desde la Universidad de las Islas Baleares, Andreu Palou participa coordinando las plataformas de investigación de una nueva red europea de investigación sobre nutrigenómica funcional, disciplina que persigue describir los efectos de los nutrientes sobre la salud. NuGo (European Nutrigenomics Organization), así se llama la red, integra grupos de 22 países y persigue prever, gracias a marcadores precoces, efectos adversos (obesidad, cáncer, diabetes) o beneficiosos de la alimentación antes de que se produzcan. «Ello puede ser posible integrando tecnologías post-genómicas, como la bioinformática, la biotecnología y la genómica funcional», detalla este experto.
El objetivo es conseguir a partir de una sola muestra la expresión de prácticamente todos los genes en una célula, sus funcionalidades y las de las proteínas que codifican, y los metabolitos que se generan de diferentes componentes. Parece casi ciencia ficción. «La respuesta de cada persona a un alimento es diferente», añade.
De la misma forma, avanza Palou, «quizás se puedan tener en el futuro esos perfiles individualizados y sus microchips correspondientes» que permitan saber cual va a ser el efecto de un alimento o prevean, a partir de marcadores precoces, detectables anticipadamente en personas sanas, los efectos a largo plazo de una alimentación determinada. «Estamos hablando de un nuevo tipo de información, muchos miles de datos que hay que saber cómo integrar y de muchísimo trabajo por hacer».
En CONSUMER EROSKI nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI