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La gripe aviar es una enfermedad infecciosa de las aves causada por cepas A del virus de la gripe. Su rápida expansión y la aparición de casos humanos ha motivado la intervención de las autoridades sanitarias internacionales. El principal temor, además de las pérdidas económicas asociadas, es que surja una pandemia de alcance mundial.
La gripe aviar es una enfermedad de origen vírico que afecta principalmente a aves salvajes y de corral. Su descripción se remonta a prácticamente un siglo de historia y, aunque son conocidos algunos brotes de cierta virulencia, los efectos de esta gripe animal suelen pasar desapercibidos. Sin embargo, el impacto de los brotes aparecidos a lo largo del último decenio, sobre todo en países del sureste asiático, está obligando a las autoridades sanitarias internacionales a prever medidas que van más allá de lo estrictamente preventivo. En juego están no sólo la viabilidad de las enormes granjas de producción avícola, sino también un potencial riesgo de salud pública.
La enfermedad, causada por cepas A del virus de la gripe, constituye en la actualidad motivo de preocupación por las características propias de su agente causal y sus eventuales agentes transmisores. La facilidad de contagio entre animales de la misma especie puede provocar, como ya se ha visto en países asiáticos, la necesidad de introducir medidas drásticas para frenar la expansión del virus. Por otro lado, se tiene constancia, al menos desde 2003, de que el virus puede saltar la barrera de las especies y afectar a personas que tienen contacto directo con los animales infectados. En el aire está si, además, el salto entre especies puede acabar comportando una nueva variedad vírica que acabe extendiéndose entre humanos. De ser así, como admite la Organización Mundial de la Salud, podría acabarse hablando de una pandemia de alcance mundial.
Por el momento, las vías de contagio parecen limitadas al contacto directo, aunque la vía de transmisión alimentaria, considerada en la actualidad poco probable, no está enteramente descartada.
Los virus responsables de la gripe aviar pertenecen a la familia Orthomyxoviridae, género Influenzavirus tipo A, y están divididos en subtipos de acuerdo con la presencia de las proteínas de membrana hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N).
Hasta ahora se han identificado 15 formas del virus que causa la gripe aviar Hasta la fecha, se han identificado un total de 15 subtipos de virus de la gripe que afectan a las aves. Todos los brotes de las formas más patogénicas confirmados hasta el momento han sido causados por los virus A de la gripe de los subtipos H5 y H7.
La infección en las aves puede causar un amplio abanico de síntomas, que pueden ir desde una enfermedad leve, caracterizada normalmente con la presencia de plumas erizadas o la disminución en la producción de huevos, hasta una enfermedad más severa.
Cuando la infección provoca un cuadro altamente contagioso y mortal, se identifica como «gripe aviar altamente patógena». Esta forma se caracteriza por su rápida aparición, por la gravedad de los síntomas y por su fulminante evolución. En las aves, la mortalidad está muy cercana al 100%.
A pesar de que todas las aves son vulnerables a la enfermedad, algunas especies, como los patos salvajes, han demostrado ser más resistentes a la infección que otras, como las aves de corral domésticas, sobre todo los pollos y los pavos.
Recientes estudios han confirmado que el ganado porcino puede ser también susceptible a la infección. Las células que componen el tracto respiratorio de estos animales cuentan con receptores de membrana que permitirían anclar a los virus. Ello les convierte en mucho más sensibles a la enfermedad.
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