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Según un proyecto de orden que prepara el Departamento de Agricultura catalán (DARP), la distancia entre cultivos transgénicos y cultivos convencionales deberá ser de 50 metros. La normativa, que pretende proteger los cultivos convencionales, presenta los requisitos técnicos para el cultivo de maíz transgénico.
La normativa prevé, además de los 50 metros de distancia entre cultivos, el establecimiento de una barrera vegetal formada al menos por seis líneas sembradas con maíz no transgénico. Además, los agricultores que opten por el cultivo de maíz modificado genéticamente deberán sembrar y cultivar variedades convencionales en un mínimo del 20% de sus campos, lo que se convertirá en una zona de refugio de estos cultivos.
Según informa el diario AVUI, los agricultores que cultiven maíz transgénico deberán también inscribir sus cultivos en un registro público que puedan consultar todos los agricultores y consumidores. En líneas generales, todas estas condiciones que recoge la normativa catalana se inscriben dentro de la europea sobre control de productos transgénicos y coexistencia con las variedades convencionales.
En Cataluña, durante el año 2004 se cultivaron más de 16.000 hectáreas de maíz transgénico.
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