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Una nueva técnica diseñada por investigadores británicos permite acelerar la detección de enfermedades en aves de corral y ganado
Mejorar el tratamiento de las enfermedades animales es una de las mayores prioridades en sanidad animal y, en consecuencia, en sanidad alimentaria. En ello trabajan los expertos del Instituto en Salud Animal del Reino Unido (IAH, en sus siglas inglesas), que acaban de presentar los preliminares de un estudio sobre la tecnología denominada microarrray, cuya principal ventaja es que permite obtener gran cantidad de información respecto a un virus en particular y analizar las diferencias entre dos patógenos.
Los procesadores de carne podrían contar con una nueva herramienta que puede llegar a detectar hasta 300 tipos de virus que infectan a animales y a personas. Y es que uno de los resultados del impacto de la revolución genómica en salud animal ha sido la técnico 'microarray'. Con ella se ha incrementado la eficacia para describir la expresión de miles de genes a la vez en células, tejidos y órganos específicos, y se aplica también a estados de enfermedades para encontrar cambios en la expresión de genes que sea significativa para la causa y tratamiento de la enfermedad.
En este sentido, desde el Instituto de Salud Animal del Reino Unido, un grupo de expertos dirigidos por Paul Britton, apuran la tecnología denominada 'microarray' de genes para detectar «algunas de las peores amenazas del ganado, como la gripe aviar, la fiebre aftosa y otros virus emergentes». Utilizada ya para la detección del virus de la bronquitis que infecta a las aves de corral, también se ha utilizado para detectar el virus de la fiebre aftosa, que en 2001 causaba en el Reino Unido una de las mayores crisis en el sector ganadero.
Una de las ventajas del nuevo sistema es su rapidez ya que permite identificar el virus, o los virus, de forma muy temprana. Además, este diagnóstico no implica conocer los virus que se están buscando, y puede utilizarse en las primeras fases de cualquier brote que signifique una amenaza para los animales.
El proyecto 'Epizone' se centra en la mejora de la detección y control de epizootias
Dentro del control de las enfermedades epizoóticas, el proyecto 'Epizone', una red de excelencia y un instituto virtual, abarca representantes de 18 institutos de investigación de 12 países distintos. El objetivo de este proyecto es mejorar la investigación sobre la preparación, la prevención, la detección y el control de enfermedades epizoóticas dentro de la Unión Europea. Con ello pretende reducir el impacto económico y social de futuros brotes de enfermedades como la fiebre aftosa, fiebre catarral porcina, gripe aviar y otras enfermedades epizoóticas relevantes.
Para debatir las últimas cuestiones sobre este tipo de enfermedades, numerosos investigadores de todo el mundo se reunirán, del 4 al 6 de junio, en Italia para analizar aspectos como las principales acciones a emprender frente a un brote. Comunicación internacional, diagnóstico rápido y aplicación de medidas estandardizadas son algunas de las principales apuestas de este sector.
Ganado porcino, ovino, aves de corral y pescados centrarán la atención del encuentro que, bajo el nombre 'La importancia de la velocidad', presentará las últimas estrategias de diagnóstico, epidemiología y vigilancia y gravamen del riesgo.
A finales de 2007 la Comisión Europea daba la bienvenida al Plan de Acción en salud animal, un proyecto que aporta una lista de medidas necesarias para facilitar el desarrollo de las herramientas que exige el control de las enfermedades animales. Para ello, cuenta con el apoyo de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA), centros de investigación y productores del sector.
Tal y como reconocen los expertos, la globalización del comercio, el mayor movimiento de personas de unos países a otros y el cambio climático están ayudando a la entrada de nuevas enfermedades animales en zonas donde hasta ahora estaban libres, como la gripe aviar e, incluso, la lengua azul, de la que se han detectado brotes recientemente en Italia. Para evitar que estas nuevas situaciones alteren la sanidad animal y, en consecuencia, afecten a la seguridad de los alimentos, la UE desarrolla un marco de investigación más fuerte que permita responder de forma rápida a la amenaza de estas nuevas enfermedades animales.
La lengua azul, una de las epizootias contra la que luchan actualmente las autoridades comunitarias, verá cómo se destinan más de 72 millones de euros en vacunaciones de emergencia, según acaba de presentar la Comisión Europea. De todas las medidas de control y prevención, la vacunación es la que se perfila más eficaz para combatir esta epizootia. Según los expertos, reduce al mínimo la pérdida de reses, ayuda a contener la extensión de la enfermedad, protege las zonas que aún no han sido infectadas y, en consecuencia, facilita el comercio de animales vivos.
En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) acaba de establecer nuevas medidas de protección contra la lengua azul, después de que se hayan confirmado nuevos casos en Cantabria. Según el MAPA, los datos epidemiológicos indican que se trata del serotipo 1 del virus de la enfermedad. A pesar de estos nuevos casos, los datos del Programa Nacional de Vigilancia Entomológica de la Lengua Azul revelan una «prematura actividad» del mosquito culicoides, responsable de la enfermedad, en determinadas zonas del litoral, lo que obliga a considerarlas no libres de la enfermedad.
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