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El Gobierno Vasco, a través de su departamento de Sanidad, ha lanzado la campaña "Cocinando Sano y Seguro" con el objetivo de informar a los consumidores de las buenas prácticas que deben seguirse en la manipulación de los alimentos
El Departamento de Sanidad ha desarrollado esta campaña de comunicación de buenos hábitos en la manipulación de alimentos después de comprobar, mediante una encuesta realizada a 1.200 personas en el País Vasco, que había porcentajes altos de personas cuyas rutinas en la cocina aumentaban el riesgo de padecer enfermedades.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de dos millones de personas mueren a causa de enfermedades diarreicas transmitidas por una manipulación inadecuada de los alimentos. En los países industrializados, las enfermedades que provocan estos malos hábitos son más leves (diarreas o vómitos, y las complicaciones son muy raras) pero se estima que entre el 5 y el 10% de la población padecen alguna enfermedad de este tipo al año. Sin embargo, entre las personas que padecen una toxiinfección, un 5% sufren alteraciones crónicas, ya sea por problemas en las articulaciones o en el aparato digestivo.
Según los datos que maneja el departamento de Sanidad vasco, en 2006 se contabilizaron 39 brotes (denominación que se usa cuando se produce más de una toxiinfección), que afectaron a 629 personas, de las cuales 43 tuvieron que ser hospitalizadas. Los alimentos que más problemas causaron fueron el huevo y sus derivados, con 12 brotes, y la carne, con 3, mientras que la salmonella fue la bacteria que se encontró detrás del 51% de los brotes.
A pesar de que los brotes se suelen producir por ingerir alimentos en bares y restaurantes (un 72% de los casos durante 2006), el departamento de Sanidad quiere reducir al máximo las toxiinfecciones que se producen en los hogares, sobre todo porque se ha incrementado el número de las que surgen de forma aislada, hasta llegar en 2006 a 4.500 casos, que provocaron 327 ingresos hospitalarios. Estos casos son los que se han notificado porque el ciudadano ha acudido al sistema de salud, pero según la OMS sólo se contabilizan el 5% de todas las infecciones alimentarias, porque con frecuencia las personas minimizan su repercusión.
Para prevenir una toxiinfección alimentaria conviene cuidar tanto la manipulación y la conservación de los alimentos frescos, que ya de por sí, pueden presentar gérmenes, como la posterior elaboración. De esta manera, el departamento de Sanidad ha estudiado la incidencia de la contaminación en origen de los alimentos. Por ejemplo, ocho de cada diez huevos comercializados el País Vasco han presentado contaminación por salmonella, en su mayor parte en la cáscara y no en el interior.
La campaña de sensibilización que ha emprendido el departamento de Sanidad vasco se dirige a difundir buenas prácticas, en concreto se han definido ocho pautas que pueden ayudar a prevenir y reducir el número las toxiinfecciones:
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