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La tendencia europea respecto al número de casos de encefalopatía espongiforme bovina (EEB)es estable e incluso ha decrecido en general, salvo en España e Irlanda. Juan José Badiola, director del Laboratorio Nacional de Referencia en España, calcula que este año el número de casos estará entre 120 y 130. Por ello, remarca la importancia de que la Administración "no baje la guardia" y refuerce los mecanismos de control de seguridad alimentaria.
Juan José Badiola, director del laboratorio Nacional de Referencia para las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET) cree que en España el número de casos positivos de vacas locas a finales de 2002 se situará entre 120 y 130. Badiola considera necesario reforzar los mecanismos de control y de seguridad alimentaria. Pero remarcó que hoy en día, y tras la retirada de los materiales específicos de riesgo (MER), hay garantías suficientes para garantizar la seguridad de los alimentos que llegan a los consumidores.
En un futuro próximo, y dadas las investigaciones que se realizan a nivel internacional, los métodos de diagnóstico en vivo permitirán, según Badiola, diagnosticar la enfermedad en la fase preclínica.
Cae la incidencia en Europa
David Byrne, comisario europeo de Salud y Protección de los consumidores, anunció a finales de junio que la incidencia de la EEB en Europa es estable o ha caído, salvo en España e Irlanda. Afirmó que la mayoría se encuentra en los animales "de riesgo" en los que uno de cada 1.000 da positivo en los test, mientras que en el caso de animales "aparentemente sanos" la incidencia es de uno por cada 30.000.
Badiola considera que todavía es pronto para dar por finalizada la crisis. En este sentido, remarca que habrá que esperar para observar el número de casos que aparecerán hacia el 2010, momento en el que se cumplirá la década desde la aparición del primer caso en España. La curva epidemiológica de Rusia, Portugal, Bélgica, Reino Unido o Francia, que llevan 14 años con la enfermedad, refleja que todavía siguen apareciendo casos.
El director del Laboratorio Nacional de Referencia da importancia a no bajar la guardia durante los periodos de intercrisis, ya que en materia de seguridad alimentaria se debe mantener la alerta, saber identificar el problema rápidamente e identificar los riesgos potenciales, emergentes o reemergentes y luego poner los medios para que los riesgos no vuelvan a ocurrir. Si productores, transformadores y consumidores actuasen según estas pautas, crisis y alarmas se reducirían, asegura Badiola.
Lugo refleja una mayor incidencia
En la actualidad, la provincia de Lugo es donde se ha registrado un número más elevado de casos positivos de "vacas locas". En total, 19 casos en los últimos dos años, de los 138 registrados a nivel estatal. Tras ella, Asturias, con 15 casos.
Durante el pasado año se confirmaron un total de 26 casos en la comunidad autónoma de Galicia, de los que la mitad correspondieron a explotaciones lucenses. De hecho el primer caso en España, confirmado en el mes de noviembre de 2000, se dio en una explotación del municipio lucense de Carballedo.
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