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Los rebrotes de peste porcina clásica en Cataluña han obligado a sacrificar miles de animales. A mediados de enero el departamento catalán de Agricultura, Ganadería y Pesca (DARP, en sus siglas en catalán) ha iniciado un nuevo sistema de sacrificio "más seguro y menos traumático", según ha explicado Iscle Selga, jefe del servicio de Sanidad Animal del DARP.
Desde mediados del mes de enero de 2002, los responsables de sanidad animal del gobierno catalán han optado por un nuevo el método, importado de Holanda, para el sacrificio de animales afectados por la PPC. Se basa en el sacrificio por electrocución, que provoca la muerte instantánea de los animales en un camión diseñado específicamente para este objetivo.
A raíz del brote de peste porcina clásica detectado en Lleida en junio de 2001, el DARP decidió recurrir a este novedoso sistema. En principio, se solicitaron dos camiones pero, "por una serie de problemas, la disposición de los mismos no fue posible hasta mediados del mes de enero de 2002", coincidiendo con la aparición de los focos detectados recientemente en la comarca barcelonesa de Osona, explica Selga. El coste de la inversión ha ascendido a 360.607 euros (cerca de 60 millones de pesetas).
"El modelo clásico de disparo resulta más traumático, tanto para el animal como para el propietario de la explotación. En cambio, este nuevo sistema permite un menor sufrimiento del animal, además de una mayor rapidez y limpieza en el proceso", explica Iscle Selga.
Modelo holandés
Una de las principales ventajas es, según explica Selga, el sacrificio de los cerdos en la misma granja, sin necesidad de tener que trasladarlos, evitando así la propagación del virus. Se trata de un mecanismo sencillo en el que se introduce el animal en el interior del camión, donde hay un sistema de cadenas que cuelgan del techo sin llegar al suelo. El animal, al entrar en contacto con las cadenas, recibe una descarga eléctrica de mil voltios, que le produce la muerte instantánea. Una vez muerto, el cerdo es expulsado al exterior.
Tras el sacrificio, los animales pueden ser bien enterrados en una fosa situada cerca de la granja o bien trasladados en una planta de tratamiento. El entierro de los animales en una fosa es, desde el punto de vista de sanidad animal, el método más seguro porque evita la propagación del virus. De todas formas, este sistema sólo se puede llevar a cabo en un terreno en el que los técnicos aseguren que no pueden existir problemas de filtraciones que contaminen las aguas subterráneas.
La capacidad de sacrificio con este sistema de electrocución es, en teoría, muy elevada, cercana a los 900 animales por hora, "aunque en la práctica este número de sacrificios se reduce considerablemente", asegura el jefe de sanidad animal catalán, ya que depende del ritmo de entrada de los animales en el camión.
Según los últimos datos publicados por el DARP, se han sacrificado un total de 104.591 animales como consecuencia del reciente brote de peste porcina detectado en Osona, a los que hay que sumar los 81.474 del brote anterior, que se detectó el pasado mes de junio en varios municipios leridanos.
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