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El número de personas que se verán afectadas por la variante humana del mal de las vacas locas continúa siendo una incógnita. Un estudio reciente, publicado en la revista científica Science, apunta que el número total de personas afectadas oscilará entre un mínimo de 200 y un máximo de 400.
La incertidumbre que hasta ahora ha rodeado el alcance real de la nueva variante del mal de las vacas locas en el Reino Unido, podría haberse diluido definitivamente. Así lo sugiere un estudio llevado a cabo por un equipo franco-británico, encabezado por Alain-Jacques Valleron del INSERM (Instituto Francés de Sanidad e Investigación Médica en sus siglas francesas), en colaboración con Jean-Yves Cesbron (del centro sanitario CHU de Grenoble) y Robert Will (Centro de Vigilancia de la enfermedad de Creutzfeldt Jakob en Edimburgo), publicado recientemente en la revista Science. Según los investigadores, el número máximo de afectados por la enfermedad no superaría las 400 personas.
Pese a la contundencia de las cifras, que acotan cada vez más el número de afectados, se mantienen las incógnitas en lo que continúa considerándose un verdadero problema de salud pública en el Reino Unido y en Francia. En ambos países se han publicado hasta la fecha estudios científicos sobre la enfermedad que no han hecho otra cosa que añadir dudas razonables sobre su alcance.
Las estimaciones surgidas del primero de los trabajos publicados, aparecido en 1997, apuntaban que en los próximos años aparecerían entre 75 y 80.000 casos. El estudio se basó en los primeros 14 casos clínicos detectados y sus resultados se consideraron entonces como extraordinariamente imprecisos. Tres años mas tarde, en 2000, apareció un segundo modelo de estudio científico, realizado a partir del análisis de 53 casos, que contribuyó aún más a incrementar la incertidumbre sobre el alcance de la nueva variante. No en vano sus conclusiones reflejaban que el número de casos oscilaría entre 70 y 136.000.
El artículo publicado ahora en "Science", aunque no despeja todas las incógnitas, ha conseguido introducir un punto de tranquilidad en este debate. El trabajo se basa en los 97 casos clínicos detectados en el Reino Unido hasta el pasado mes de mayo. Los resultados de la investigación concluyen que el número total de casos de la nueva variante humana del mal de las vacas locas oscilará entre 200 y 400 personas afectadas como máximo. Según los autores, las imprecisiones de estudios anteriores son debidas, al menos en parte, al insuficiente número de casos estudiados.
Tendencia descendente
El estudio publicado revela que en la actualidad la enfermedad se encuentra en el momento más álgido de casos. Los autores apuntan, sin embargo, que podría darse la posibilidad de que en próximos años puedan producirse casos en personas de edad más avanzada.
La edad media de los 97 enfermos considerados en este estudio es de 28 años. A partir de este dato, los investigadores presuponen que niños y adolescentes comparten una sensibilidad idéntica a la enfermedad hasta los 15 años y, que a partir de la misma, la sensibilidad decrece de manera exponencial a medida que avanza la edad. Su trabajo abarca los años 1980 a 1989, año a partir del cual entraron en vigor distintas medidas preventivas como el sacrificio de animales de riesgo. Respecto al periodo de incubación de la enfermedad, los investigadores establecen una duración que oscila entre 12 y 23 años (16,7 de media). Los resultados sugieren que la barrera entre la especie ovina y la humana es mayor de lo que se había pensado hasta hora.
Se mantiene la incertidumbre
Los resultados optimistas del equipo de Alain-Jacques Valleron tienen su contrapunto en un artículo de opinión del investigador Graham F.Medley, de la Universidad de Warwick, publicado en la misma edición de Science. Medley, epidemiólogo en la citada universidad, señala que se mantiene la incertidumbre en torno a la variante humana del mal de las vacas locas y opina que, en el fondo, lo que se está haciendo es "predecir lo impredecible". En este sentido, el experto precisa la necesidad de tener en cuenta otras variables, como la incidencia de EEB en ovinos o la edad de los animales sacrificados para consumo humano. No obstante, valora positivamente que cada vez más los estudios acoten el número de casos en esta enfermedad.
En España no existen estudios de estas características (ver artículo: Un año de EEB en España en consumaseguridad.com). Si se conocen, en cambio, los gustos de los consumidores españoles, que se inclinan por el consumo de carne de animales más jóvenes que en otros países de Europa. Esta simple diferencia podría ser más que suficiente para variar las estadísticas.
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