Saltar el menú de navegación e ir al contenido

CONSUMER EROSKI, el diario del consumidor

Buscador

Boletines

| Baja | Más opciones |

(Seguridad alimentaria)


Cambiar de idioma

Otras utilidades


Consumaseguridad.com se convierte en el duodécimo canal de CONSUMER EROSKI

Los aditivos alimentarios ¿son necesarios?

Los aditivos son sustancias químicas que no tienen por qué encontrarse en los alimentos y que se añaden a los alimentos como coadyuvantes tecnológicos. Su misión es favorecer la aplicación de diversas tecnologías de transformación y/o conservación, o bien, mejorar sus características organolépticas.

  • Autor: Por JOSÉ JUAN RODRÍGUEZ JEREZ
  • Fecha de publicación: 22 de octubre de 2001

Los alimentos preparados industrialmente pueden contener diversos aditivos como conservadores, enzimas o saborizantes. El objetivo de este artículo no es tanto explicar su tecnología como tratar los grupos de sustancias especialmente importantes desde un punto de vista toxicológico e higiénico.

¿Hasta qué punto es necesario el empleo de estas sustancias? Ésta es una cuestión que suscita debate en el ámbito de la seguridad alimentaria. La respuesta es diferente de acuerdo con la finalidad del aditivo. Así, la utilización de colorantes debería realizarse sólo en aquellos casos en los que sea rigurosamente necesaria, ya que en sí mismos no representan ninguna ventaja, tan sólo es una cuestión estética. Pero sí serían recomendables cuando por razones como una esterilización, o cualquier otro tratamiento tecnológico, se provoque una desaparición casi completa del color. De esta forma puede justificarse su presencia en productos cárnicos o de otro tipo como platos preparados. Sin embargo, en el caso del pescado u otros productos, siempre se pretende una pérdida de color del producto, por lo que aún quedaría menos justificado.

Los aditivos, por su parte, se deberían emplear sólo cuando no hay ningún otro tratamiento tecnológico autorizado que consiga el mismo efecto, incluso aunque el coste sea más elevado. Estas sustancias químicas no tienen por qué encontrarse en los alimentos y, en consecuencia, el primer criterio debería ser la necesidad de su empleo. Es decir, una necesidad objetiva y no un hecho arbitrario.

Estas sustancias también sirven para facilitar el proceso de preparación y/o elaboración. Así cuando se establece la necesidad de su empleo, el siguiente paso, lógico por otra parte, debe ser asegurar la inocuidad sobre la calidad de los alimentos y sobre la salud del consumidor. Al mismo tiempo, se debe considerar que los aditivos no son sólo sustancias químicas perversas en sí mismas. Entre ellos, hay una gran cantidad de moléculas originariamente procedentes de animales o plantas y que no proporcionan ningún efecto negativo a la salud de los consumidores.

Evaluación del riesgo

Una pregunta que hay que plantear siempre es si la ventaja que conseguiremos, desde un punto de vista tecnológico, compensa el riesgo de su empleo. El riesgo debe medirse con un conjunto de pruebas que den una idea precisa de los problemas toxicológicos, crónicos y agudos, que se puedan producir, y una evaluación sobre la cantidad máxima que se puede llegar a ingerir por persona. Por ello, siempre es preferible la utilización de sustancias antiguas de las que se conozca la ausencia de riesgos crónicos importantes.

Una cuestión especialmente importante en las pruebas de toxicidad es su influencia en la aparición de tumores. Aunque siempre es cuestionable si la presencia de estos tumores se debe a la ingestión de aditivos o a otras causas como el envejecimiento de la población o a factores genéticos. Muchos aditivos que se han encontrado como cancerígenos en ratas no tienen el mismo efecto en humanos. No obstante hay que considerar que siempre se tratará de una referencia y un aviso de posibles problemas de toxicidad futura.

El análisis ha de ir acompañado de estudios sobre su absorción, metabolismo y excreción. Posteriormente se requieren pruebas con voluntarios para ver las influencias sobre el metabolismo o manifestaciones alérgicas, debiendo realizarlas durante espacios dilatados de tiempo, con la finalidad de conocer posibles efectos crónicos.

La posible acción sinérgica de diferentes sustancias no tóxicas a bajas dosis, pero que posean una acción potenciadora de la toxicidad, es algo que se ha estudiado poco y que será difícil de demostrar. Este punto sigue abriendo el camino a nuevas investigaciones que permitan evaluar este tipo de toxicidad, de gran interés para los consumidores.

Bibliografía

Bibliografía

  • Belitz, H.D.; Grosch, W. 1999. Food chemistry. Ed. Springer. Berlín
  • Lindner, E. 1995. Toxicología de los alimentos. Ed. Acribia, S.A. Zaragoza
  • Alexandre, J. L. 1997. Conservación de Alimentos. Ed. Servicio de publicaciones. Camino de Vera s/n. Valencia
  • Amaducci, S. 1991. Des additifs alimentaires directs dans le droit européen. EFLR
  • Hallas-Moller, T. 1990. Food additives:situation in the EEC. Bruselas
  • Lueck E. y M. Jager. 1981. Conservación Química de los Alimentos, Características, Uso, Efectos. 2ª ed. Ed. Acribia. Zaragoza
  • Multon J.L. 1999. Aditivos y Auxiliares de Fabricación en las Industrias Agroalimentarias. 2ª ed. Ed: Acribia. Zaragoza


Recursos de esta página



Validaciones de esta página

  • Accesibilidad: Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto