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Los expertos del Comité Científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) han presentado un informe que hace referencia a los genes de resistencia a antibióticos que se utilizan en el procedimiento biotecnológico para la obtención de organismos modificados genéticamente (OMG).
El informe, cuya presentación coincide con la reciente entrada en vigor de la nueva legislación sobre etiquetado y trazabilidad de OMG para uso alimentario, califica de altamente improbable la posibilidad de transferencia de resistencias a antibióticos desde las plantas modificadas genéticamente a otros organismos. El Comité Científico de la EFSA ha considerado necesario llevar a cabo este estudio adicional para dar una mejor respuestas al mandato de la Directiva 2001/18 (instrumento legal "clave" en la evaluación de OMG) que, en su artículo 4,2, manifiesta que "los Estados Miembros y la Comisión Europea deberán asegurar que los OMG que contienen genes marcados que expresen resistencia a antibióticos en uso en medicina humana o veterinaria, serán tenidos en cuenta cuando se lleve a cabo su evaluación de riesgos".
Dicha Directiva establece el 31 de diciembre de 2004 como fecha límite a partir de la cual no se podrá sembrar ni cultivar ninguna variedad con OMG que pudiera hacer sospechar algún efecto adverso para la salud humana o el medio ambiente. El Comité científico ha evaluado los riesgos potenciales que podrían asociarse al uso de determinados marcadores de resistencia a antibióticos. A pesar de considerar que la transmisión de resistencias resulta altamente improbable para todos los marcadores estudiados, el Comité recurre al Principio de Precaución y considera la cuestión desde la óptica de la utilidad terapéutica actual y futura de los antibióticos frente a los cuales podrían inducirse resistencias.
El informe reconoce que aún se requiere en muchos procedimientos biotecnológicos el empleo de este tipo de marcadores. No obstante, abunda en la improbable posibilidad de transmisión y en el nulo impacto que por ello supone en términos de salud pública. En España este informe incidiría en el futuro a corto plazo del maíz Bt 176, en cuyo proceso biotecnológico entra en juego un gen inductor de resistencia a la amplicilina, por lo que quedaría clasificado en el grupo de antibióticos frente a los cuales ya existe resistencia muy difundida, pero que aún pudieran mantener alguna utilidad terapéutica en ámbitos muy definidos de la medicina humana o veterinaria.
A pesar de que la Comisión Europea no ha promovido ninguna medida normativa ni recomendación que dé seguimiento al informe de la EFSA, el maíz Bt 176 ya no se podrá volver a sembrar ni a cultivar a partir de enero de 2005. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) se une a la gestión de la EFSA con el fin de dotar de niveles más elevados de protección, profundizando y extendiendo las evaluaciones preexistentes.
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