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La Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG) destaca la necesidad de garantizar los derechos de elección e información de los consumidores a la hora de consumir productos tratados genéticamente. Además, la organización pide que se mantenga la moratoria para el cultivo y la comercialización de productos transgénicos.
La libertad de elección puede garantizarse mediante un etiquetado transparente donde se ponga de manifiesto la cantidad de material transgénico autorizado que contiene cada producto. Según COAG, actualmente la legislación europea obliga sólo a etiquetar aquellos productos que contengan más del 0,9% de elementos transgénicos. La organización considera que estos umbrales no son suficientemente bajos ya que cualquier material transgénico detectable debería ser etiquetado.
La organización ganadera considera que actualmente sólo los productos denominados como de cultivo ecológico garantizan la ausencia de elementos transgénicos. Sobre el umbral que permite detectar la contaminación, del 0,1%, COAG considera que éste debería constituir la base para las exigencias de etiquetado. Del mismo modo, la libertad del consumidor sólo puede garantizarse si el agricultor también tiene la libertad y la garantía de cultivar productos libres de transgénicos. Para COAG, esto exige unas normas de coexistencia de cultivos que eviten la contaminación entre cultivos.
En este sentido, COAG reivindica que se mantenga la moratoria para el cultivo y comercialización de productos transgénicos mientras no se garantice la libertad del consumidor a la hora de elegir productos no tratados genéticamente, la ausencia de contaminación entre cultivos y se establezca una regulación que delimite responsabilidades. Además, COAG exige que se luche por la seguridad alimentaria como un derecho universal.
La organización de ganaderos y agricultores ha lamentado asimismo la decisión del Gobierno británico de aprobar la comercialización de maíz transgénico incluso con la oposición del 50% y de grupos parlamentarios, que sólo vulneran los derechos de los consumidores por no quedarse atrás en la comercialización de maíz y por la presión de los grupos multinacionales distribuidores de productos transgénicos.
En este sentido, Andoni García, responsable de seguridad alimentaria de COAG, considera que "la liberalización del comercio de transgénicos puede suponer la industrialización de la agricultura en detrimento del modelo de producción en el que se basa la explotación familiar orientando a la calidad, la seguridad y el respeto del medio ambiente. Además, la comercialización de estos cultivos patentados supone dejar en manos de diez multinacionales la producción mundial de alimentos".
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