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El Departamento de Agricultura estadounidense (USDA, en sus siglas inglesas) ha recibido las primeras críticas a la gestión llevada a cabo tras la confirmación del primer caso de "vaca loca" en el estado de Washington. Las críticas se centran en los sistemas de toma de muestras para diagnóstico de la enfermedad.
Asociaciones de consumidores e inspectores de la Agencia de Inspección de los Alimentos del USDA han puesto en cuestión las nuevas medidas aprobadas por el Gobierno de EEUU para controlar la encefalopatía espongiforme bovina (EEB). En concreto, las críticas ponen en cuestión que las muestras para diagnóstico se obtengan de los animales con más riesgo. Según estos grupos, la toma de muestras se pone en manos de los mataderos ya que no es inspeccionada ni supervisada por ningún inspector oficial.
Las actuales medidas adoptadas en EEUU incluyen además la prohibición de utilizar sistemas de aturdimiento que inyectan aire en el cerebro, la obligación de retener las canales de los animales a los que se hayan extraído muestras para diagnóstico hasta que las pruebas se confirmen negativas, la imposibilidad de destinar para consumo humano las carnes de los animales enfermos, una nueva lista de materiales específicos de riesgo (MER) y una regulación más estricta del uso de los sistemas avanzados de recuperación de carnes.
Mientras, los responsables de EEUU y de Canadá, origen del animal positivo de EEB, mantienen estrechas relaciones para minimizar los efectos de este positivo en el mercado cárnico. En este sentido, los máximos responsables de la ganadería de los tres países norteamericanos se reunieron con el objetivo de conseguir la reapertura de México a la carne estadounidense y canadiense, según informa el MAPA en el boletín semanal.
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