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La práctica biotecnológica podría tener un impacto ambiental positivo, según informa la revista Regulation. Según los expertos que defienden esta postura, ya se ha demostrado que las aplicaciones actuales de esta técnica no sólo representa un aumento en la producción sino que permite reducir el uso de pesticidas.
Gregory Conko, director de Política de Seguridad Alimenticia del Instituto de empresas competitivas, asegura en la publicación que la biotecnología puede ser una herramienta útil para mejorar la administración ambiental. En este sentido, destaca la posibilidad de hacer un uso más racional de ferlitizantes. No sólo esto, otros expertos aseguran que "es una fantasía sugerir que podemos cultivar y alimentar a la población del mundo sin algún tipo de protección de los cultivos y de renovación de los nutrientes del suelo".
Algunos descubrimientos han permitido adelantar lo que algunos expertos defendían hace tiempo. En Méjico, por ejemplo, científicos del Centro de Investigación y estudios avanzados de Irapuato han modificado genéticamente plantas de maíz, tabaco y papaya mediante un gen que hace que sus raíces liberen ácido cítrico que libera el fósforo de los demás elementos del suelo.
Otros estudios han permitido obtener variedades de arroz y maíz modificados que pueden cultivarse mejor en suelos alcalinos. "Una vez que se comercialicen estos cultivos, los agricultores podrán reducir el uso de fertilizante mineral hasta el 50%", asegura Conko. A pesar de todos estos efectos beneficiosos, algunos expertos aseguran que los cultivos orgánicos "son la mejor solución".
Sin embargo, los defensores de la biotecnología insisten en sus beneficios y destacan la posibilidad de promover, mediante esta técnica, la agricultura de conservación. En este sentido, aseguran que los agricultores pueden controlar las malezas de los cultivos sin tener que arar mediante el uso de semillas resistentes a los herbicidas. Los datos confirman, según los expertos, estos beneficios, ya que desde 1996, cuando se introdujo la soja resistente a los herbicidas, la superficie de agricultura de conservación en EEUU ha aumentado en un 35%, informa Monsanto.
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