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Brasil ha sido protagonista de una manifestación, organizada por la Unión Internacional de los Trabajadores de Alimentación (UITA), la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Industria de Alimentación y Asalariados Rurales (Contac) y la Federación de los Trabajadores de la Industria de Alimentación (FTIARS), contra el cultivo de soja transgénica. A la protesta se han unido otros países como India y África.
La protesta, que se ha inscrito dentro del acto "Por un mundo libre de soja transgénica", ha contado con la participación de ambientalistas, trabajadores del sector de la alimentación y una comitiva internacional. Siderlei Oliveira, presidente de la Contac, asegura que el consumidor brasileño "está preocupado con la cuestión de los transgénicos". Oliveira ha denunciado las noticias sobre la exportación de los transgénicos divulgadas por la prensa internacional. Según el experto, "la prensa europea está divulgando que Brasil libera transgénicos", algo que ha podría provocar el boicot de los productos brasileñas por parte de algunas empresas europeas.
Uno de los sectores más afectados por esta difusión es, según Oliveira, la industria avícola, donde los test que se realizan en países europeos están detectando trazas de soja transgénica. Un problema similar es el que sufre la India con el cultivo de algodón. En este país este tipo de cultivo no está permitido por ley, como tampoco lo está la producción y la comercialización de productos genéticamente modificados. Esto no ha impedido, sin embargo, que algunas empresas hayan iniciado la venta de semillas modificadas de algodón y que el gobierno haya autorizado experimentaciones.
En África, el cultivo de transgénicos ha sido justificado por la necesidad de aumentar la producción de alimentos. Pero entidades representantes de agricultores y ambientalistas, entre ellas el Sindicato de los Trabajadores en Alimentación de Gana, han asegurado que el cultivo de transgénicos no solucionará el problema de la hambruna ya que no se trata de un problema de producción de alimentos sino más bien de distribución de ingresos, asegura Adwoa Sakyi, representante del Sindicato de Gana.
En este país se está llevando a cabo una campaña nacional contra los transgénicos que pretende impedir la producción de organismos genéticamente modificados (OGM). Esta lucha pasa además, según Sakyi, por la diseminación de la producción orgánica, según ella más limpia y sana. Los contrarios a los transgénicos, entre ellos también Edi Xavier Fonseca, presidente de la Asociación Gaucha de Protección al Ambiente Natural (AGAPAN), ha asegurado, pese a todo, que "nosotros no estamos contra la investigación biotecnológica, sino que pedimos un mayor control en la liberación de estos alimentos, ya que no existen pruebas que permitan tranquilizar sobre los posibles efectos en la salud y en el medio ambiente".
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