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Un joven del Reino Unido que se encuentra en fase terminal de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ, variante humana del mal de las "vacas locas"), ha recibido un tratamiento experimental basado en inyectar polisulfato de pentosan directamente en el cerebro.
El método, que todavía no ha sido autorizado debido a que sólo ha sido experimentado en ratones, ratas y perros, podría alargar la vida del paciente en casi un 40%, aseguran los investigadores, cuyo nombre permanece en el anonimato por orden de un tribunal londinense, que ha ordenado además que se mantenga en el anonimato el nombre del hospital donde se ha efectuado la operación.
Los padres del paciente lograron la autorización judicial el pasado mes de diciembre, y han tenido que esperar cerca de un mes para que un centro hospitalario aceptara aplicarlo a Jonathan Simms, que debe recibir el medicamento "en su forma pura". "Lo mejor que nos puede pasar es que se logre detener el avance la enfermedad y quizás el cerebro quede protegido", asegura Don Simms, padre de Jonathan, a quien la enfermedad ya ha afectado la vista y la capacidad de expresión oral, informa El Mundo.
El enfermo empezó a presentar los síntomas de la enfermedad en septiembre de 2001. Tras los primeros síntomas, los expertos establecen una esperanza de vida de 14 meses, algo que podría alargarse con el nuevo tratamiento, aunque, tal y como manifiesta Simms, "es una posibilidad real, pero de momento no tenemos ninguna garantía de éxito". La ECJ ya ha provocado la muerte de 117 personas en el Reino Unido, uno de los países de la Unión Europea más afectado por esta patología.
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