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La prohibición de faenar en casi toda la costa gallega impuesta por la Consejería de Pesca gallega tras el vertido de fuel del Prestige ha rebajado a la mitad la presencia de productos marinos gallegos en las principales empresas españolas.
Esta semana las compras directas de pescado y marisco gallegos han significado sólo el 9% del total adquirido por parte de las empresas que forman parte de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), cuando normalmente esta cifra es del 20%. Algunas alternativas planteadas al inicio de la catástrofe preveían el abastecimiento en otras comunidades del Cantábrico.
Sin embargo, y frente al incesante avance de la marea negra a las costas de Asturias, Cantabria y País Vasco, las distribuidoras se han visto obligadas a recurrir a otros mercados como Irlanda o Escocia, desde donde se han provisto de especies como el camarón, la nécora o la centolla.
En este sentido, la Comisión Europea ha reconocido la falta de caladeros alternativos de los que puedan hacer uso los pescadores gallegos. Las consecuencias de la falta de pescado y marisco gallegos han sido las esperadas, un aumento de los precios.
"El precio de los pescados más baratos ha subido dos euros en kilo, mientras el de otras especies como el lenguado, el rodaballo o el marisco suben y suben. El rodaballo ha llegado a los 37 euros el kilo", asegura Pedro Corredoira, presidente de la Asociación de Comercializadores de A Coruña a La Voz de Galicia.
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