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La propuesta americana para el etiquetado de huevos

La información dirigida al consumidor desde las etiquetas consigue reducir la incidencia de infecciones por consumo de huevo

Las autoridades sanitarias estadounidenses han logrado reducir el número de intoxicaciones por el consumo de huevo a través de la introducción en las etiquetas de información sobre los riesgos derivados de su consumo y las medidas más adecuadas para evitarlos.

  • Autor: Por JUAN RAMÓN HIDALGO MOYA
  • Fecha de publicación: 11 de agosto de 2003

Los riesgos que pueden derivarse de una inadecuada e imprudente manipulación del huevo preocupan de forma particular a las autoridades sanitarias del otro lado del Atlántico. Y a pesar de que no se puede negar que los huevos son una fuente excelente de proteína y una buena contribución a la dieta, son conocidos los riesgos evitables que presenta su consumo. En especial, y más durante esta época del año, destaca el riesgo de salmonela.

Estados Unidos ha probado con éxito una nueva fórmula basada en algo tan simple como informar al consumidor de los riesgos potenciales y de las mejores medidas para evitarlos. La idea podría ser exportable. El problema, no obstante, es que si la norma tuviera que aplicarse en nuestro país, que el sector al cual que va dirigida (desde el productivo hasta el comercio minorista y locales de restauración, y servicios a colectividades) ha estado muy castigado «legalmente» en los últimos tiempos. En especial, el productivo, que en pocos años se ha visto obligado a adaptar sus instalaciones y procesos a las nuevas reglas comunitarias sobre bienestar, alimentación, sanidad y medioambiente.

Hace tan sólo un año, se aprobó la normativa sobre condiciones mínimas de alojamiento de las gallinas ponedoras; y el sector está ahora pendiente de las novedades reglamentarias sobre higiene y prevención de zoonosis, y a punto para poner en práctica el marcado obligatorio de cada huevo con el código identificativo de la explotación de producción, que se producirá a partir de enero de 2004.

En el afán por proteger adecuadamente al consumidor, nuevas soluciones empiezan a tomar forma con la finalidad de prevenir riesgos, y éstas no son ni mucho menos técnicas, sino estrictamente normativas. Como sucediera con otros productos de consumo, la solución está en informar al consumidor con todo lujo de detalles, y a través del etiquetado, tanto de los riesgos como de las medidas más adecuadas para prevenirlos. Los resultados obtenidos y las previsiones tras la implantación obligatoria de las medidas adoptadas avalan esta nueva fórmula.

Pese a que resulta dudoso que la fórmula pueda implantarse en España por las condiciones del sector, aún cuando la protección del consumidor queda reforzada y el productor traslada mediante la información su responsabilidad al consumidor en cuanto al «buen hacer» en el consumo de huevo, todo apunta a que a medio o a largo plazo sí va a ser posible.

El «huevo americano»

Las medidas adoptadas en EEUU han permitido reducir la incidencia de salmonelosis en más del 40% La preocupación principal de la Administración estadounidense por la seguridad de los alimentos se potenció durante el mandato del presidente Bill Clinton. Entre los principales objetivos de su mandato estaban los de educar a los consumidores y reducir las enfermedades relacionadas con los alimentos, especialmente las causadas por huevos contaminados. Según se alegaba desde el gobierno americano «los huevos necesitan ser consumidos adecuadamente o de lo contrario pueden causar enfermedades».

Entre los años 1996 y 1998, y fruto de la colaboración del Servicio de Seguridad en los Alimentos e Inspección (FSIS) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la Agencia de los Alimentos y el Medicamento (FDA) del Departamento de Salud y Servicios Humanos, y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, se obtuvieron unos resultados inmejorables desde el punto de vista epidemiológico, pues el número de enfermedades causadas por la Salmonella enteritidis disminuyeron nada menos que un 44%.

Fruto de estos resultados el Consejo de la Seguridad en los Alimentos empezó a diseñar en 1999 un Plan Estratégico a fin de mejorar la seguridad del huevo. Entre las cuestiones que fueron abordadas destacan el control de los patógenos y los pasos a seguir para una mejor coordinación de la seguridad en los huevos desde la granja hasta la mesa. Ese mismo año, el FSIS y la FDA aunaron sus esfuerzos para prevenir enfermedades causadas por huevos contaminados mediante la adopción de tres nuevas medidas, que se han ido completando con otros actos jurídicos e informativos. Ambos organismos comparten responsabilidades en la regulación federal en lo que se refiere a la seguridad de los alimentos, si bien la mayor responsabilidad sobre los huevos con cáscara recae en la FDA.

La agencia norteamericana propuso como medida la exigencia de cláusulas de seguridad en las etiquetas para prevenir a los consumidores del alto riesgo de enfermedades causadas por Salmonella enteritidis. La regla final que se publicó en el registro federal es del 5 de diciembre del 2000. La advertencia que debe contener la etiqueta, obligatoria desde el 4 de septiembre de 2001, es la siguiente:

  • «Instrucciones para una preparación segura: Los huevos pueden contener una bacteria dañina que es conocida por causar enfermedades graves, especialmente en los niños, las personas de edad avanzada y personas con el sistema inmunológico débil. Para su protección: Mantenga los huevos refrigerados, cocine los huevos hasta que las yemas estén firmes y cocine completamente los alimentos que contienen huevos.»

REGULACIÓN UNIFORME

La regulación adoptada en EEUU establece un requisito federal uniforme para que todos los huevos sean refrigerados a una temperatura de como mínimo 7,2 ºC o bien refrigerados, siendo aplicable desde el 4 de junio de 2001. La directriz afecta en un primer momento de la cadena alimentaria a los almacenes y otros locales de distribución donde se almacenan huevos en cáscara previamente empaquetados para su envío a los consumidores, a los medios de transporte en los que aquéllos son trasladados hasta los puntos de venta, y especialmente, a los establecimientos de venta al por menor, restaurantes, supermercados, proveedores, operaciones de vending, hospitales, asilo de ancianos y escuelas, que deben proceder de esta forma nada más hayan recibido en sus establecimientos los productos.

Para los productos a base de huevo, y que deben ser pasteurizados o tratados para destruir salmonelas, la FDA ha dispuesto una regulación específica por la que se recomienda que esos productos estén mantenidos refrigerados o congelados para asegurar su calidad; y con respecto a los productos del huevo en polvo está permitido que se puedan almacenar a temperatura ambiente.

Con las medidas adoptadas por el gobierno estadounidense, la Red de Vigilancia Activa de Enfermedades Transmitidas por los Alimentos preveía que podrían evitarse 66.000 casos de enfermedad y 40 fallecimientos anuales, lo que determina que el riesgo al que se pretende poner coto es del todo previsible.



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