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Errores en la recolección y posterior valoración de datos epidemiológicos limitan la evaluación de la seguridad alimentaria en Europa
Suecia iniciará un estudio epidemiológico basado en el número de casos importados de toxiinfecciones alimentarias. En un trabajo previo de análisis, los datos obtenidos revelaban la disparidad de criterios en distintos países europeos sobre la prevalencia de patógenos como Campylobacter y Giardia, al tiempo que alertaban de los destinos donde hay mayor probabilidad de infección.
Aunque los datos relativos a toxiinfecciones alimentarias suelen ser públicos en la mayoría de los países europeos, los criterios empleados para su clasificación y posterior evaluación no siempre son comparables. El uso de metodologías y criterios homogéneos, está siendo propuesto por distintas agencias sanitarias para evitar errores en la valoración del impacto de patógenos específicos con incidencia en materia de seguridad alimentaria.
Una primera propuesta en este sentido es el trabajo epidemiológico elaborado por las autoridades sanitarias británicas relativo al número de casos de toxiinfecciones alimentarias importadas de terceros países. El estudio estadístico se fundamentó en la valoración de toxiinfecciones padecidas por viajeros británicos a distintos países. De este modo elaboraron una clasificación según el peligro potencial para sufrir un problema de salud de origen alimentario. En el pasado mes de septiembre, las autoridades suecas se hicieron eco de este sistema, dando a conocer que se va a evaluar el riesgo de padecer infecciones, especialmente las ocasionadas por Campylobacter y Giardia, en cualquiera de los países europeos. El estudio va a ser la continuación del análisis efectuado en el periodo 1997-2003 relativo a viajeros suecos que declararon una toxiinfección alimentaria tras su periplo por distintos países europeos.
El riesgo de contraer una infección por Campylobacter es mayor en Turquía, Bulgaria, Portugal y España, mientras que para Giardia son los países del Este. Debido a que existe una importante variedad de microorganismos con capacidad para producir brotes de infección o intoxicación de origen alimentario, se ha decidido comenzar por aquellos problemas de tipo sanitario que más preocupan a las autoridades suecas. Es por este motivo que se van a centrar, especialmente, en una bacteria patógena como Campylobacter y en un parásito como Giardia.
Para ello, se tomará como población a todos aquellos suecos que viajen a cualquier país de Europa. Para el cálculo del riesgo de infección, se creará un coeficiente que relaciona el número de casos importados con la prevalencia en distintos países europeos y el número de viajeros suecos que hayan ido a ese mismo país.
Con estos datos se elaborará una clasificación con el riesgo de padecer enfermedades de transmisión alimentaria según países. Los datos actuales son que en Suecia, entre 1997 y 2003, se diagnosticaron 14.829 casos importados por Campylobacter y 1.112 casos, también importados, por Giardia.
Los mismos datos indican que el riesgo es extraordinariamente variable, observándose que visitar países como Portugal o Turquía implica un riesgo de 1/1000, mientras que es sólo de 1/100.000 si se visita Finlandia. Al mismo tiempo, el mayor peligro de adquirir una giardiasis se ha relacionado con visitas a Rusia, cifrándose en 5/10.000.
En muchos países como en los que el riesgo se ha señalado como alto, no existen estadísticas oficiales locales para ninguno de estos microorganismos, lo que indica que se trata de problemas que están infravalorados, incluso muy significativamente.
Las comparaciones, si bien se dice que son odiosas, son necesarias para conocer la situación de la seguridad alimentaria en los diferentes países y sus regiones o comunidades. Inicialmente, por la diferente importancia que se le dan a los diversos agentes responsables de enfermedades de origen alimentario, por las diversas metodologías de análisis o por los diferentes sistemas sanitarios, las informaciones difícilmente se pueden comparar. La mayoría de las veces los datos oficiales dan una idea de conjunto.
Debido a esta dificultad para comparar los datos, la propia Organización Mundial de la Salud o la Unión Europea no pueden recoger la totalidad de los datos ofrecidos por las estadísticas de algunos países. Por tanto, cuanto menos comparables sean los datos, será más difícil identificar las mejores medidas preventivas.
Para permitir esta comparación, medidas como las adoptadas hace años por el Reino Unido, y más recientemente por Suecia, nos darán una idea real de situación, aunque sea con perspectivas no generales sino relacionadas con los propios intereses en salud pública de los estados que realicen estas comparaciones. Suecia es un país avanzado en cuanto a los datos epidemiológicos y posee uno de los niveles de enfermedades transmitidas por los alimentos más bajos del mundo. De hecho, la mayor parte de estas enfermedades son importadas, lo que indica la importancia y el esfuerzo en localizar el riesgo y los países con un mayor peligro para sus visitantes.
Evidentemente este tipo de trabajos puede tener consecuencias para el turismo en el futuro, por lo que es posible que dentro de unos años, sea importante el desarrollo de medidas preventivas para facilitar la llegada de turistas a diferentes destinos.
De acuerdo con datos precedentes clasificados en la base de datos sueca de turistas y viajeros de este país a destinos europeos en el periodo 1997-2003, el riesgo de padecer una infección por Campylobacter es máximo cuando se visitan países como Turquía, Bulgaria, Portugal o España. Los países nórdicos son los que tienen la menor prevalencia, seguidos por los centroeuropeos, como Alemania, Austria e Italia.
Cuando nos referimos a Giardia los implicados en un mayor número de brotes son los países del Este. La totalidad de los países nórdicos, los del centro de Europa y los del sur poseen incidencias menores a 5 casos por cada 100.000 habitantes.
Al mismo tiempo, los datos estadísticos muestran que se produce una infravaloración en los datos señalados por la autoridades, respecto a los que se detecta en las comparaciones. Estas desviaciones son máximas, dentro de los países de la Unión Europea, en Grecia, donde al compararlas con el país considerado de referencia (Finlandia, donde los casos declarados coinciden con los apreciados en el estudio) se aprecia que la desviación es superior a 40.000 casos, seguida por Francia, con una desviación de casi 4.000 casos.
El motivo de la discrepancia puede ser atribuido a la falta de criterios unificados. De ahí que sea necesario trabajar en su homogeneización y diseñar estudios comparativos que permitan conocer la eficacia de los sistemas de recogida de información de cada país. Mientras la recogida de información no sea correcta, no se podrá conocer con precisión si los sistemas de prevención son eficaces y si las medidas aplicadas van a permitir una mejora significativa en la salud de la población.
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