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La shigelosis es una enfermedad toxiinfecciosa que se transmite a través del agua más a menudo de lo que cabría esperar
El verano es una época en la que se disparan los casos de toxiinfecciones alimentarias, entre las que se incluyen los brotes provocados por el consumo de agua. Las altas temperaturas, junto con el hecho de pasar más tiempo fuera de casa, hacen que, además de los alimentos, fuentes y manantiales sean un posible foco de contaminación microbiana, tal y como demuestra un reciente brote de shigelosis en Galicia.
El pasado 23 de junio, 22 personas tuvieron que ser hospitalizadas en Galicia por un presunto brote de shigelosis, una enfermedad toxiinfecciosa producida por una bacteria que se transmite a través del agua. Todas las personas ingresadas habían bebido agua de la misma fuente pública, situada en una plaza de la ciudad de Lugo que, según demuestran los resultados analíticos, estaba contaminada por aguas fecales. Todos los afectados mostraron los mismos síntomas: diarrea, vómitos y fiebre alta, un diagnóstico compatible con la shigelosis, tal y como demostraron los estudios posteriores.
Garantizar la potabilidad de las fuentes de manantial es una tarea muy difícil por los numerosos factores externos que vulneran su salubridad
El consumo de aguas procedentes de fuentes de manantial y manantiales naturales, especialmente de los alejados de núcleos urbanos, supone un elevado riesgo sanitario, ante la posibilidad de la presencia de microorganismos patógenos y sustancias contaminantes. Entre los factores de peligro más frecuentes se encuentran las contaminaciones derivadas de zonas agrícolas cercanas o de pastoreo y ganadería, junto con el cruce con aguas residuales que, debido a una falta de protección suficiente, pueden afectarles. Este hecho, junto con un control analítico escaso o inexistente, hace poco recomendable su consumo.
El agua que mana de fuentes públicas, urbanas o rurales, pertenecientes a la red de abastecimiento de agua potable municipal, reúne las mismas garantías sanitarias que la consumida en el resto de los hogares de suministro. Bien distintas son las fuentes de manantial, incluso las situadas en zonas pobladas, sobre las que resulta muy difícil establecer un sistema que garantice su potabilidad, ya que, aun en el caso de realizarse controles y análisis periódicos, son muchos los factores externos que comprometen seriamente su salubridad.
El Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC) es una técnica de información sanitaria que recoge datos sobre las características de los abastecimientos y la calidad del agua de consumo humano que se suministra a la población española. Actualmente está sustentado por una aplicación informática a través de Internet. Esta funcionalidad permite acceder a la información sobre una zona de abastecimiento, previa selección de criterios de consulta, tanto a profesionales como a cualquier ciudadano.
Esta herramienta y su utilización tienen una base legal en el artículo 30 del Real Decreto 140/2003, de 7 de febrero (Directiva objeto de transposición: Directiva 98/83/CE del Consejo de 3 de noviembre de 1998 relativa a la calidad de las aguas destinadas al consumo humano) y la Orden SCO/1591/2005, de 30 de mayo, sobre el SINAC. La responsabilidad de la carga de la información en el SINAC es de los gestores de los abastecimientos, ya sean municipios o empresas concesionarias; la vigilancia sanitaria para que se efectúe correctamente la introducción de la información en el SINAC es competencia de las comunidades autónomas (consejerías de Sanidad).
Como consumidores, debemos conocer el origen del agua, su calidad y el tratamiento de potabilización, tanto de nuestra ciudad como de cualquier lugar de destino. Por este motivo, y con la finalidad de ofrecer información actualizada al consumidor, el Ministerio Sanidad y Consumo ha desarrollado el SINAC, que permite disponer de información a través de Internet sobre:
Los objetivos del SINAC son:
Bajo el nombre de Shigella se conoce a una enterobacteria con forma de bacilo cuyo género fue descubierto y descrito por el bacteriólogo japonés Shiga, a quien debe su denominación científica. Sus brotes se relacionan con la falta de higiene y se transmiten fácilmente, bien directamente de persona a persona o a través de las manos, insectos o por contaminación fecal. El agua contaminada es, con todo, uno de los principales focos de infección. Tras su ingesta, la bacteria libera una endotoxina que afecta a la mucosa intestinal. Tanto el periodo de incubación como los síntomas son muy variables: dolores abdominales, diarreas, escalofríos, nauseas y cefalea, todos de diferentes grados de gravedad.
La shigelosis, también llamada disentería bacilar, aparece con más frecuencia de la que a menudo se le concede. Además de con el agua, se la relaciona con alimentos con elevada tasa de humedad, como la leche, verduras o patatas, aunque también se han visto implicados en sus brotes atún, gambas, pavo y salsas preparadas. Las medidas de prevención están relacionadas con la estricta higiene personal. Es muy importante asimismo evitar su desarrollo mediante una refrigeración adecuada y una correcta higienización de los alimentos previa a su consumo.
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