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Uno de los mayores enemigos de la hortofruticultura española son las enfermedades causadas por virus, tanto en plantas cultivadas como en silvestres, un hecho que posteriormente puede tener una gran repercusión económica y social.
Sin embargo, este problema puede tener los días contados ya que un equipo de investigadores del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, con sede en Murcia, ha logrado desvelar un mecanismo de resistencia que afecta a plantas como el melón, la sandía, el pepino o el calabacín.
Los resultados pueden tener repercusiones importantes ya que, conocer los mecanismos moleculares de resistencia genética natural a virus de plantas podría tener implicaciones en la identificación de nuevas fuentes de resistencia a enfermedades virales y posteriormente poder utilizar estas fuentes en variedades comerciales de plantas cultivadas. Hasta ahora, el método más eficaz para el control de los virus, en lo referente a esta variedad de plantas, consistía en el uso de variedades genéticamente resistentes, un método compatible con la salud del consumidor y el cuidado del medio ambiente.
En el trabajo desarrollado en el CEBAS se ha desvelado el mecanismo de resistencia mediado por el factor "eIF4E" al virus del cribado del melón, que afecta tanto a esta fruta como a la sandía y a otras cucurbitáceas. Anteriormente ya se conocía que el citado factor era crítico para la multiplicación de diversas especies virales en las plantas en las que se localizan, pero hasta ahora se desconocía su modo de actuación.
Los estudios determinan que el genoma del virus contiene una secuencia reconocida específicamente por el "eIF4E" de la planta. Es precisamente este reconocimiento el que determina si el genoma viral se puede expresar o no.
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