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Dos personas mueren en Castilla y León a causa del mal de las "vacas locas"

Se podrían detectar más casos en los próximos meses. La Junta asegura que estas dos muertes no tienen consecuencias epidemiológicas

  • Fecha de publicación: 7 de abril de 2008

La Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ha confirmado la muerte de dos personas en esta comunidad autónoma a causa de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) o mal de las "vacas locas". Esta información ha sido ratificada por el Ministerio de Sanidad y Consumo. La Junta ha asegurado que estas dos muertes no tienen consecuencias epidemiológicas y desde el primer momento se siguió el protocolo establecido: notificar los dos casos a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica y a la Red Europea.

Todavía no han trascendido los lugares donde se han producido los fallecimientos, aunque se sabe que el último de ellos se produjo hace cerca de un mes y el primero es anterior, según informa Europa Press. La EEB no había provocado ninguna víctima mortal en España desde 2005, cuando se conoció la muerte de una mujer de 26 años a causa de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la variante humana del mal de las "vacas locas". El director del Centro Nacional de Referencia de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles ha dicho que no hay que alarmarse, ya que las víctimas -ninguna de las cuales era ganadero- pudieron infectarse hace más de ocho años. Badiola no descarta que aparezcan más casos en los próximos meses.

Transfusiones de sangre

Se confirma que la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, surgida en Europa por el consumo de carne contaminada con el mal de las vacas locas, puede transmitirse a través de transfusiones de sangre. Al menos así lo afirman científicos del Instituto de Investigación Animal, de Edimburgo, en un estudio que publica precisamente hoy la revista "The Lancet" con los resultados preliminares de un experimento.

Este equipo alimentó a un grupo de ovejas inglesas con tejidos de ganado contaminados por las proteínas infecciosas que causan la encefalopatía espongiforme bovina, el mal de las vacas locas. Diecinueve quedaron infectadas. Antes de que desarrollaran síntomas de la enfermedad, los científicos extrajeron sangre de estos animales y la inocularon a ovejas sanas de Nueva Zelanda. Al cabo de 610 días, uno de los animales neozelandeses comenzó a mostrar signos clínicos del mal de las vacas locas.

Estos fallecimientos como consecuencia de la encefalopatía espongiforme bovina no tienen consecuencias epidemiológicas

El resto del rebaño está sano, pero se encuentra en una fase más precoz tras la transfusión.

Los investigadores eligieron ovejas para el experimento porque, al igual que los seres humanos, sus cerebros y espinas dorsales no son los únicos tejidos que pueden resultar dañados por las proteínas infecciosas de las encefalopatías espongiformes. A la luz de estos datos, el estudio concluye que la sangre donada por personas infectadas con la nueva variante del mal de Creutzfeldt-Jakob, pero que no presentan síntomas, puede contribuir a la propagación de esta infección.

Síntomas tardíos

Este tipo de enfermedades causadas por las proteínas llamadas priones se caracterizan porque los síntomas pueden aparecer décadas después de la infección. El científico Paul Brown, de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, señala que el estudio escocés ofrece una "evidencia convincente" sobre la transmisión por vía sanguínea, aunque opina que procede esperar con cautela a que concluya el experimento.

La investigación sobre estas enfermedades apunta que los priones adquieren capacidad infecciosa por un incorrecto plegamiento que altera su configuración. Pero en realidad, los científicos no saben cuál es la función natural de estas proteínas en su estado normal no patógeno. En un estudio que publica "Science", expertos galos del Instituto Pasteur y del Hospital Lariboisière aportan pruebas de que la función natural de los priones es contribuir a la transmisión correcta de señales en las células nerviosas.



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