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Temperaturas inadecuadas, manipulaciones incorrectas, cocción insuficiente y falta de limpieza pueden dar lugar a intoxicaciones
Los meses estivales son críticos desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. Las altas temperaturas favorecen el desarrollo de microorganismos, por lo que conviene extremar las medidas higiénicas y los procesos de manipulación para prevenir intoxicaciones alimentarias.
El Centro Tecnológico Agroalimentario AINIA de Valencia recuerda que en la cadena alimentaria el consumidor final «tiene una importancia decisiva» y su manera de conservar, almacenar, cocinar o manipular los alimentos determina, en gran medida, el buen o mal uso de los mismos.
AINIA advierte de que las temperaturas inadecuadas en la conservación, las manipulaciones incorrectas, la cocción insuficiente de los alimentos o la falta de limpieza e higiene son los principales factores que pueden dar lugar a la contaminación de un alimento.
Para evitar sustos, este organismo propone adoptar una serie de precauciones sencillas, como comprobar que el envase del producto esté en óptimas condiciones, vigilar las fechas de caducidad, adquirir primero los alimentos no perecederos, después los frescos y los últimos los congelados, y no llevar en la misma bolsa comida y productos de droguería.
También recomienda no almacenar en el mismo espacio alimentos, comida para animales y artículos de limpieza; no introducir alimentos calientes en el frigorífico; no interrumpir la cadena de frío, y separar en la nevera los productos crudos de los cocinados.
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