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Los biocombustibles prometen reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero
Especialistas en bionergía se reúnen desde ayer en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en Roma, para analizar el estado actual de los conocimientos sobre la materia e indicar la ruta a seguir en el futuro.
Estos expertos evaluarán el potencial global de la bioenergía y las posibles consecuencias en la seguridad alimentaria derivadas del rápido crecimiento de esta industria. «La bioenergía encierra grandes oportunidades para los campesinos, en especial en los países en desarrollo», dijo Gustavo Best, Coordinador de Energía de la FAO. «Pero también existen riesgos, y queremos ser muy claros en este aspecto», añadió.
Los biocombustibles, que en la actualidad se obtienen de materias primas como la caña de azúcar, el aceite de palma y el maíz, prometen reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero -al sustituir a los combustibles fósiles- y crear nuevos empleos e infraestructuras en las áreas rurales.
Pero sus detractores advierten de que pueden causar daños medioambientales y pérdida de biodiversidad al destinar grandes superficies de nuevas tierras a monocultivos. También existe preocupación sobre la conveniencia de desviar cultivos destinados al consumo animal o humano a la obtención de combustible para automóviles. Se espera que al final de la reunión los participantes hagan públicas una serie de recomendaciones sobre todas estas cuestiones.
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