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Los análisis confirman la presencia de pesticidas prohibidos en muestras de pimientos
Después de los informes iniciales de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre la crisis abierta por la detección de residuos del insecticida tóxico metil isofenfos en pimientos importados en Alemania y Gran Bretaña originarios de España, la Autoridad holandesa de Alimentos y Mercancías (VWA) anunció públicamente, mediante nota de prensa, que había reexaminado muestras de pimientos españoles con resultados positivos de residuos en análisis anteriores y había concluido certificando la presencia del insecticida ilegal, aparecido por primera vez en enero de 2006.
De 47 muestras analizadas en 2006, en 18 casos (38%) había constatado presencia de residuos. Pero en las muestras posteriores a octubre de 2006, dicho porcentaje era del 80%. La VWA comunicó al consumidor holandés los riesgos de consumir compuestos organofosforados e informó de la imposibilidad de una evaluación por falta de los correspondientes protocolos de análisis de dicha sustancia.
Estos resultados motivaron a la VWA a reforzar los controles de las partidas de pimiento españolas que fueron aplicados en la fase comercial y en centros de distribución de empresas distribuidoras mayoristas. Se anunció que, en caso de resultados positivos, se retiraría del mercado toda la partida correspondiente a la muestra en cuestión.
Los análisis llevados a cabo en las primeras semanas de enero pusieron de manifiesto que, de 25 lotes examinados, sólo tres muestras habían dado resultados positivos, pero en cantidades despreciables, lo que llevó a la VWA a publicar otra nota de prensa para declarar que se remitía a las correctas y efectivas medidas aplicadas en España para evitar el uso de esta sustancia ilegal.
Es pronto para analizar las consecuencias de la crisis para el consumo, pero el precedente de las fresas en 2004 indica que van a ser muy negativas, al menos por un período de tiempo. La limitación de la oferta española y el freno en el abastecimiento a causa de los controles, dispararon el precio de los pimientos en los mercados europeos. Han sido los productores de Israel quienes más se han beneficiado, al menos a corto plazo, de esta situación, vendiéndose sus pimientos un euro por kilo más caros que los correspondientes españoles.
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