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El objetivo es que los productores puedan adaptar sus cultivos a las demandas del mercado
La Comisión Europea propuso ayer una reforma del sector de frutas y hortalizas, que plantea cambiar las ayudas actuales concedidas a los productos destinados a la industria por un pago por hectárea o superficie, independiente de la cosecha declarada. La modificación de la Organización Común del Mercado (OCM) aprobada por el Ejecutivo comunitario supone la supresión de las subvenciones directas. Sólo se conceden actualmente a tomates, peras y cítricos, entre otros productos, si van destinados a conserveras o a otras clases de transformación.
Esa supresión constituye una vía para dar «libertad» a los productores, de forma que puedan adaptar sus cultivos a las demandas del mercado, defendió la comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel. El proyecto será sometido la próxima semana a los ministros de la UE, con lo que comenzará su fase de negociación. Los responsables comunitarios confían en cerrar un acuerdo antes del verano, de forma que pueda entrar en vigor el próximo año.
La iniciativa no varía el presupuesto para la OCM: en torno a 1.488,8 millones, de los que España recibió 486 en 2005. Bruselas pretende que esos fondos sean más eficaces y «compatibles» con la Organización Mundial del Comercio (OMC). Por este motivo, defiende aplicar en las frutas y verduras que reciben ayudas para ser transformadas por la industria y según el volumen producido las mismas subvenciones vigentes para otros sectores agrícolas. Ese sistema, conocidas como «pago único», funciona por ejemplo en el aceite de oliva, el algodón y los cereales. Consiste en que los apoyos se dan por explotación o por superficie, basados en referencias históricas y desligados de la cantidad producida. Corresponderá a los países fijar los criterios para su reparto.
La Comisión incluye en su proyecto «techos» por país para todas las ayudas destinadas a la industria. España obtendría 167 millones de euros por ese concepto, según fuentes del sector, que consideran escasa esa cifra. Las frutas y hortalizas sólo perciben el 3% del presupuesto agrícola de la Unión, aunque representan el 16,9% de la producción. En España suponen un tercio de la actividad en un sector que factura alrededor de 14.000 millones de euros anuales. Se trata de la segunda potencia comunitaria en hortalizas, con 12.000 toneladas por ejercicio. Sólo es superada en ese terreno por Italia, con quien comparte el liderazgo en frutas, con 10.000 toneladas.
La ministra española de Agricultura, Elena Espinosa, sostuvo que la iniciativa de Bruselas recoge las demandas del Gobierno, aunque «puede mejorarse». Su principal preocupación se centra en la desaparición de las ayudas a la transformación, especialmente en aquellos productos que pueden ir tanto al mercado de frescos como al de transformables, como es el caso de los cítricos y el tomate.
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