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Algunos pescados contienen niveles altos de este metal
Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) han patentado un nuevo sensor que permite detectar, de forma rápida, sencilla y fiable, la presencia de mercurio en vertidos industriales, así como en cualquier otra solución acuosa. Este nuevo sistema químico se basa en la utilización de moléculas que, ante la presencia del mercurio, reaccionan con un cambio de color o de sus propiedades fluorescentes.
«La principal ventaja de este nuevo sistema de sondas que hemos desarrollado es la rápida detección de este metal, que todavía sigue utilizándose en procesos industriales, con el consiguiente riesgo de contaminación del medioambiente y para la salud de las personas», explicó el profesor de la UPV Ramón Martínez. «El mercurio puede ser tremendamente perjudicial. Un miligramo puede intoxicar 1.000 litros de agua», alertó.
Según un estudio de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, sus siglas en inglés) sobre el riesgo de la presencia de mercurio en los alimentos, las personas que consumen mucho pescado pueden alcanzar o rebasar los niveles de seguridad establecidos.
Asimismo, el metilmercurio traspasa fácilmente la barrera placentaria y la barrera sanguínea del cerebro, lo que lo hace especialmente peligroso para las mujeres embarazadas y en edad fértil, que pueden acumularlo en su organismo y traspasarlo a sus hijos.
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