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Las nuevas condiciones climáticas obligarán a la agricultura a adaptarse a nuevas enfermedades y plagas
El cambio climático puede convertirse en una seria amenaza de hambruna. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el problema se debe a la reducción de la superficie cultivable en los países en vías de desarrollo. Uno de los países que podrían verse más afectado por este problema es África subsahariana, uno de los que tiene más dificultades para adaptarse al cambio climático.
Un informe de la FAO presentado durante la reunión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO confirma que en unos «40 países en vías de desarrollo, con una población total de dos mil millones de personas, incluyendo 450 millones de personas desnutridas, las pérdidas de producción agrícola por los efectos del cambio climático pueden incrementar en forma dramática el número de víctimas de hambre, comprometiendo los logros alcanzados en la lucha contra la desnutrición y la inseguridad alimentaria».
Las previsiones no son muy optimistas ya que, según el informe, en los países en vías de desarrollo los cambios pueden hacer aumentar la superficie de tierras áridas y con déficit hídrico. Un total de 65 países en vías de desarrollo pueden perder hasta 280 millones de toneladas de su producción potencial de cereales como resultado del cambio climático. En el caso de Asia, el impacto ofrece efectos contrapuestos. Por un lado, India puede perder 125 millones de toneladas de cereales, el equivalente al 18% de su producción total cerealera de secano.
En China, sin embargo, la producción potencial, cerca de 360 millones de toneladas, aumentaría en un 15%. Para Wulf Killmann, presidente del grupo de trabajo de la FAO sobre el cambio climático, éste no sólo tiene «un impacto en la seguridad alimentaria sino que también puede influir en el desarrollo y el agravamiento de las enfermedades animales y las plagas». Según la FAO, la mayoría de las plagas y enfermedades animales son de ámbito local aunque tienen implicaciones globales, debido a flujos comerciales y la movilidad actuales.
Por todo ello, los responsables de la FAO consideran que la agricultura tendrá que adaptarse a la creciente oleada de nuevas enfermedades y plagas que se derivan de las nuevas condiciones ecológicas asociadas al cambio climático y al incremento del comercio y el transporte internacional. El informe concluye que los cambios de temperatura y la contaminación atmosférica «pueden incrementar las enfermedades humanas, al igual que la transmisión transfronteriza de epizootias asociadas a agentes patógenos potencialmente peligrosos para el hombre. La epidemia de gripe aviar es el ejemplo más reciente».
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