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Según un informe de la organización ecologista WWF/Adena, cerca de medio millón de salmones se escapan cada año de las granjas noruegas, lo que supone una amenaza a la población salvaje de esta especie con el contagio de enfermedades y problemas de contaminación genética.
El informe de WWF/Adena muestra cómo la población salvaje de salmón del Atlántico estaba ya debilitada por la contaminación y los embalses. A su vez, la acuicultura resulta un foco peligroso de enfermedades y parásitos, como los piojos de mar. Cuando escapan peces infectados, pueden contagiar sus enfermedades a la población salvaje.
Así, WWF/Adena asegura que cerca de medio millón de salmones se escapan anualmente en Noruega, lo que supone que uno de cada cuatro ejemplares de salmón o trucha de la costa escandinava proviene en realidad de granjas. Este porcentaje supera el 80% en algunos ríos de Noruega. Para Maren Esmark, responsable del Programa Marino de WWF/Noruega, «es inaceptable que se escape una cantidad tan grande de peces de granja, pues está amenazando la supervivencia a largo plazo del salmón salvaje».
El estudio de WWF/Adena muestra que la migración río arriba de los salmones, que se fugan al final de la época de puesta, desplaza físicamente los huevos puestos anteriormente por los ejemplares salvajes. Esto supone que la capacidad reproductiva del salmón salvaje se reduce en la práctica. A este problema hay que añadir que también se ha incrementado el cruce entre las dos variedades, por lo que la carga genética se diluye, amenazando la tasa de supervivencia de las crías, según WWF/Adena.
La organización se muestra también preocupada por las fugas de bacalao de granja, cuya industria está creciendo aceleradamente, ya que podría afectar a la ya amenazada población de bacalao salvaje. Los ejemplares que se escapan, salmones o bacalao, representan además una pérdida económica para la propia industria.
El gobierno de Noruega y la industria acuícola ya han dado algunos pasos para reducir el número de fugas, pero WWF/Adena cree que debe hacerse mucho más. Esta medidas deberían incluir más seguridad para evitar los escapes, el marcaje individual de los ejemplares cautivos, la creación de zonas libres de acuicultura o la instalación de las jaulas lejos de la poblaciones vulnerables de salmón o bacalao salvaje.
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