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El Gobierno de Nueva Zelanda ha recibido una carta que afirma que el 9 de mayo se había diseminado virus de la fiebre aftosa en una isla a lo largo del litoral y se amenazaba con volver a realizarlo si el Gobierno no cumplía ciertas exigencias.
El Ministerio de Agricultura y Silvicultura de Nueva Zelanda asegura que no hay motivos para suponer que se ha diseminado el virus y que no existe evidencia de fiebre aftosa en el país. Sin embargo, por precaución, se ha instaurado el control de movimientos del ganado en la isla; todos los animales están bajo vigilancia veterinaria y se están haciendo investigaciones sobre posibles traslados de animales. Según los resultados de las investigaciones del Ministerio de Agricultura de Nueva Zelanda, se ha sometido la isla de Waiheke a un control de movimientos.
El rastreo de animales para determinar si algún animal susceptible o mercancía peligrosa ha salido de su territorio antes de la puesta en marcha de estas medidas casi está finalizado. La Autoridad Alimentaria de Nueva Zelanda ha declarado que, desde el inicio de la alerta, ningún matadero del país había recibido animales procedentes de la isla Waiheke. La isla tampoco cuenta con ganado lechero o industrias lácteas.
Ahora, se está efectuando una inspección veterinaria de todas las granjas de la isla, que se repetirá a intervalos de 48 horas durante un plazo de 14 días. No se han encontrado pruebas de la presencia de la enfermedad o de la diseminación del virus, informa la Oficina Internacional de Epizootias (OIE).
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