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Mientras 36 países necesitan ayuda alimentaria externa, otro 11 afrontan perspectivas agrícolas desfavorables, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que puntualiza que las causas son diversas, aunque predominan los conflictos civiles y las malas condiciones climáticas.
La edición de febrero de Cosechas y escaseces señala que en África sigue estando el mayor número de países que afrontan emergencias alimentarias, de los cuales 23 necesitan recibir ayuda alimentaria externa. El informe señala que la situación alimentaria en Eritrea es motivo de seria preocupación porque la escasez de lluvias durante varios años sucesivos ha causado grandes daños a la producción agropecuaria. En el Sudán, la FAO estima que la cosecha será inferior al promedio, debido al conflicto y a la sequía. Por el contrario, en Etiopía ha mejorado la situación alimentaria, en parte gracias a las condiciones favorables del clima.
En Kenya, la insuficiencia de la producción de maíz en la segunda temporada agudizará la escasez de alimentos en algunas partes del país, mientras que en Somalia una buena cosecha secundaria mejorará el suministro de alimentos en las principales zonas agrícolas, añade el informe. En el sur de África, las perspectivas de los cultivos de la estación principal para el año 2005 son diversas debido al atraso, irregularidad y, en general, insuficiencia de las lluvias en la primera mitad de la temporada.
En los meses de escasez en curso, la seguridad alimentaria de los grupos vulnerables de la población es precaria, en particular en Zimbabwe, Lesotho y Swazilandia. En el África occidental, la situación alimentaria en Mauritania sigue siendo crítica, mientras que la inseguridad en Côte d'Ivoire continúa trastornando las actividades agrícolas y comerciales.
Repercusiones de los tsunamis
En Asia, el maremoto y los tsunamis del océano Índico del 26 de diciembre de 2004 han causado muchas muertes y han destruido los medios de subsistencia en varios países. Los más damnificados son Indonesia, Sri Lanka, las Maldivas, la India y Tailandia. Más de 1,3 millones de personas han recibido ayuda alimentaria, y se está pasando de la intervención de socorro a la de recuperación y reconstrucción.
La mayoría de las víctimas del maremoto y los tsunamis se ganaban la vida en la agricultura y la pesca o trabajan en empresas relacionadas con estas actividades. El informe señala que el sector pesquero fue el más damnificado, pero que también hubo graves pérdidas agropecuarias localizadas. Las pérdidas de reservas de arroz pueden ser importantes, y el agua salada podría impedir a los campesinos producir durante una o más temporadas, u obligarlos a adoptar variedades más tolerantes a la sal y de baja productividad.
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