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Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un método automatizado que permite detectar en el agua los contaminates estrogénicos más activos, compuestos que forman parte de los denominados disruptores endocrinos, que interfieren en el sistema endocrino de los seres vivos, incluido el ser humano.
Según los expertos, la ingesta de estrógenos a través de los alimentos o del agua de bebida podría estar relacionada, teniendo en cuenta algunas hipótesis, con el aumento de infertilidad y la incidencia de cáncer testicular en humanos. El nuevo sistema, desarrollado en el Departamento de Química Ambiental del Instituto de Investigaciones Ambientales del CSIC, combina tecnologías como la extracción en fase sólida, cromatografía líquida, electrospray y espectrometría de masas.
Este método permite detectar concentraciones muy pequeñas de los compuestos contaminantes, es fácil de manejar y rápido respecto a los métodos disponibles en la actualidad. En concreto, el método desarrollado por Damià Barceló y el equipo del CSIC es capaz de detectar contaminantes a niveles de hasta 1 picogramo (la billonésima parte de un gramo) por litro de agua, cuando en la actualidad se están detectando los contaminantes a concentraciones de nanogramo (1 picogramo es mil veces inferior a 1 nanogramo).
El sistema ha sido probado en una planta potabilizadora de agua. En esta planta se ha estudiado la presencia de contaminantes estrogénicos a lo largo de todo el proceso de tratamiento (desde el agua de río hasta el agua potable).
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