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La garrapata tropical Amblyomma variegatum, que transmite una enfermedad mortal para el ganado bovino, ovino y caprino y que afecta a las islas de Antigua, en el Caribe, ha obligado a intensificar los trabajos del Programa de erradicación de Amblyomma del Caribe (CAP).
El programa cuenta con la financiación del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, en sus siglas inglesas), apoyo local del gobierno y de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) como principal organismo técnico. Los responsables insisten a los productores pecuarios a tratar sus animales con el plaguicida Bayticol cada dos semanas. Ya puede hablarse "de erradicación provisional, lo que indica que en determinada isla esa erradicación es prácticamente completa, pero también se señala la necesidad de mantener la vigilancia para eliminar cualquier nuevo brote", asegura el director del programa, Rupert Pegram, de la FAO.
La garrapata es transportada de una isla a otra a través de la garcilla bueyera, ave capaz de volar desde el norte al sur del Continente Americano, lo que representa un peligro de propagación del arácnido y de las enfermedades que transmite a los animales, como la dermatofilosis, una infección de la piel, y la hidropericardia, una enfermedad mortal. Según Richard E. Pacer, oficial de veterinaria del USDA, "preocupa el riesgo de que la hidropericardia se transmita al ganado y a la fauna silvestre de EEUU". Los expertos aseguran además que la erradicación de la garrapata y de las enfermedades asociadas podría ser el primer paso para el desarrollo de una industria de la carne en Antigua, donde está casi la mitad del total de la población pecuaria del Caribe.
En Antigua, casi todos los productos alimentarios son de importación, como la fruta y las hortalizas, que llegan de países vecinos, y la carne, que llega principalmente de EEUU y Nueva Zelanda. Los hoteles y restaurantes que atienden al turismo sirven carne de importación porque, como "necesitan garantizar al cliente la buena calidad de la carne que se sirve". Para los expertos, el primer paso para combatir la garrapata es saber si los dueños de todos los animales los marcan con las iniciales del propietario y si les ponen una etiqueta de color en la oreja que indique a qué parroquia pertenecen.
El grupo del CAP está informando a la población de toda la isla. "Se trata de un método sencillo pero que requiere persistencia -explica Pegram-. Los productores comprometidos son la clave del éxito, porque sólo si los agricultores tratan a sus animales cada dos semanas durante dos años, y después se aplican medidas de vigilancia durante otros dos años, será posible erradicar la garrapata", informa la FAO.
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