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El sindicato agrario catalán Unió de Pagesos exige conocer los responsables de la orden de sacrificar cerdos en una granja antes de que se declarara la enfermedad y con qué fondos se pagó este sacrificio. El sindicato pide que la investigación sobre el brote de peste porcina clásica (PPC) registrado en Osona en 2001 aclare los hechos y las posibles irregularidades.
La PPC supone un serio problema para la economía catalana. La epidemia provocó más de 20 focos y el sacrificio de 222.594 cerdos, lo que implicó unas pérdidas económicas de más de 22 millones de euros. Además, la Administración tuvo que destinar más de 29 millones de euros más para las medidas de mercado necesarias para que las explotaciones ganaderas pudieran resistir la inmovilización del ganado.
La crisis de los productores porcinos se incrementó por las pérdidas que supuso el periodo improductivo, valorada en unos 14 millones de euros. La PPC se declaró de forma oficial en Osona el 6 de diciembre de 2001. Sin embargo, el 28 de noviembre se sacrificaron inexplicablemente los cerdos de la granja Sant Martí, sin que los análisis hubieran detectado la enfermedad oficialmente. Varios testimonios aseguran que los cerdos presentaban síntomas claros de la enfermedad.
Según informa Unió de Pagesos, el tiempo que pasó de los indicios del primer foco a la declaración oficial descontroló la epidemia y puso en peligro la subsistencia de todo el sector, obviando el correcto protocolo en estos casos. Por este motivo, el sector porcino catalán exige una explicación sobre los orígenes de la enfermedad y el papel que jugaron los representantes agrícolas. El sindicato pide además una rectificación pública de las acusaciones que recibió la granja, a la que se la responsabilizó falsamente del primer brote de PPC.
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