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Expertos de Azti, una Fundación sin ánimo de lucro dedicada al desarrollo social y económico del sector pesquero y alimentario, mantienen una línea de investigación para la valorización de subproductos alimentarios. Los expertos vascos participan en el proyecto europeo TOM (2003-2004) y centros de I+D europeos para la obtención de aditivos alimentarios naturales.
Los expertos trabajan para el desarrollo de nuevos aditivos alimentarios extraídos del residuo sólido del tomate para su aplicación como ingredientes en alimentos funcionales. El objetivo del proyecto europeo TOM es la valorización de la piel y las semillas del tomate, considerados por la industria procesadora un desecho o utilizado como alimento para animales, para la obtención y purificación de dichos compuestos de alto valor nutricional y su utilización como ingredientes en la formulación y fabricación de alimentos funcionales o alimentos cuyo consumo aporte beneficios adicionales para la salud, más allá del aporte de nutrientes propio de su composición intrínseca.
Según los expertos, la extracción de estas sustancias comportará como un beneficio añadido una reducción significativa del residuo de tomate generado en la industria procesadora de tomates, reducción que podrá ser hasta de un 30%. Los expertos aseguran que los compuestos purificados estarán exentos de disolventes utilizados comúnmente en otros métodos y de posibles restos de pesticidas debido a las peculiaridades del proceso utilizado basado en una tecnología conocida como cromatografía de afinidad.
Para obtener los primeros extractos crudos, los expertos tienen previsto utilizar métodos convencionales y limpios medioambientalmente como la extracción con agua y CO2 supercrítico. El componente extraído será purificado posteriormente mediante cromatografía de afinidad hasta un nivel de pureza superior al 98%. Los expertos esperan, debido al bajo precio de las materias primas y a las características especiales de dicho proceso, una reducción de los costes de producción y, por tanto, un menor precio de los productos obtenidos en comparación con los productos de similar o menor pureza existentes en el mercado. La obtención de esta materia parece fácil si se tiene en cuenta que en Europa se cultivan 8,5 millones de toneladas de tomates. Durante su procesado, el 40% de la materia prima acaba como residuo, consistente en la piel y las semillas. Según los expertos, se trata de una fuente de nutrientes importantes como carotenoides, proteínas, azúcares, fibras, ceras y aceites, informa Azti.
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