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El Departamento de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Gobierno Vasco, a través de su sociedad pública de gestión ambiental Ihobe, tiene previsto realizar una prueba piloto de biorremediación en la playa de Meñakotz. El objetivo es utilizar microorganismos para limpiar el fuel vertido por el Prestige.
Mediante esta nueva técnica, los microorganismos utilizan el oxígeno atmosférico accesible para vivir, degradando los contaminantes ambientales presentes en el suelo. El objetivo es buscar alternativas a otras técnicas empleadas hasta ahora. Entre ellas se encuentra el tratamiento biológico de los hidrocarburos, la técnica que se están aplicando en la playa de Meñakotz y que está en fase de experiencia piloto.
Esta técnica ha sido utilizada con éxito en otras catástrofes similares a la provocada por el hundimiento del buque Prestige. Sin embargo, resulta imprescindible probarla a pequeña escala, para comprobar su eficacia en la degradación del petróleo que ha sido vertido en cada caso y para adaptar los parámetros que controlan la aplicación de la técnica a las condiciones específicas de la zona geográfica afectada por el vertido.
En concreto, se espera con esta experiencia piloto demostrar la aplicabilidad de la técnica de biorremediación en entornos en los que otras tecnologías han sido inútiles para después proponer las condiciones más adecuadas para su utilización en ámbitos más amplios. Esta técnica utiliza la capacidad de determinados microorganismos de degradar hidrocarburos del petróleo para eliminar los restos de petróleo que se observan sobre los cantos rodados y las rocas.
Los expertos aseguran que se utilizarán sólo microorganismos autóctonos. Así, el objetivo es crear las condiciones adecuadas para que los organismos degradadores de hidrocarburos realicen su función de la forma más eficiente. Para ello se fertiliza la zona añadiendo nutrientes imprescindibles para mantener la actividad microbiana en velocidades adecuadas. Los fertilizantes están formados por compuestos de nitrógeno, fósforo y azufre.
Los expertos tienen previsto hacer un seguimiento detallado del proceso de degradación. Este seguimiento incluye una valoración visual del tamaño y del color de las manchas de fuel, como el análisis de diferentes parámetros de las poblaciones de microorganismos o las concentraciones de nutrientes. El proyecto durará unas ocho semanas, según informa Basqueresearch, portal de investigación, desarrollo e innovación vasca.
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