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Un grupo de expertos de la Universidad Politécnica de Valencia están trabajando para intentar prolongar la vida útil de las frutas procesadas, que son aquellas que se comercializan envasadas sin piel y cortadas. El objetivo es "garantizar la calidad de la fruta fresca ya cortada y conseguir que sea apta para el consumo durante el máximo tiempo posible", aseguran los responsables del estudio.
El estudio, llevado a cabo por el Departamento de Tecnología de Alimentos de la Universidad Politécnica de Valencia, está financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y por los fondos Feder de la Unión Europea. Los expertos pretenden además investigar la forma de alargar por más tiempo el buen aspecto de la fruta. Participan en el proyecto la Universitat de Lleida y el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA). Éste último es el encargado de la planificación y desarrollo de la metodología apropiada para medir la calidad de las frutas procesadas.
Por otro lado, la Universitat de Lleida se encarga de los estudios microbiológicos, fisiológicos y las determinaciones de color y actividad de enzimas relacionadas. Los expertos de la Universidad Politécnica de Valencia, dirigidos por Isabel Hernando, se encargan del estudio de la microestructura y de la determinación de las actividades enzimáticas relacionadas con ésta, así como de la selección de cultivares de melón destinados a su uso como fruta mínimamente procesada.
Los investigadores prevén que el estudio finalice en 2006, para cuando se prevé que se hayan resuelto cuestiones como la que hace referencia al color de la fruta. Y es que uno de los principales objetivos es prolongar "el buen aspecto" del producto el máximo tiempo posible. "A través de nuestro proyecto estamos estudiando cómo prolongar el color propio de la manzana durante el máximo tiempo posible", aseguran los responsables del estudio.
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