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Científicos de la Universidad de Estocolmo y del Instituto Nacional de alimentación de Suecia han comunicado a la Comisión Europea la detección en alimentos básicos como patatas fritas, asadas al horno, arroz, pan, bollería y pastas altos niveles del compuesto acrilamida, producto que daña el componente genético de las células.
Los científicos aseguran que el consumo a través de los alimentos de acrilamida, sustancia de uso industrial calificada como posible carcinógeno humano, podría causar más de 300 casos de cáncer anuales en el país. Estas conclusiones son fruto de un estudio realizado con roedores y del análisis de cien muestras. A pesar de esta noticia, las autoridades suecas no han retirado del mercado ningún de estos productos aunque se han comprometido a estudiar la situación y tomar las medidas oportunas.
Según los científicos responsables del estudio, "el peligro no se encuentra en los productos exóticos sino en lo que componen la base de la alimentación", asegura Margareta Tornqvist, química responsable del equipo de investigación. Los expertos han podido comprobar que la acrilamida "no aparece en los alimentos de forma natural sino que se forma a altas temperaturas. Por lo tanto, a más grados, mayor riesgos", afirma Tornqvist. La experta asegura además que los niveles más altos de esta sustancia se han detectado en las patatas fritas, cuyos niveles están entre 669-3.000 microgramos de acrilamida por kilo, cifra tres mil veces mayor de lo permitido, según informa el diario ABC.
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